Mastitis

Enfermedades infecciosas, Salud en la adolescencia, Salud en la mujer

La mastitis es una inflamación de la mama, habitualmente de origen infeccioso, y más frecuente durante la lactancia, que se produce por la penetración de los gérmenes en el tejido mamario, a través de las grietas o fisuras del pezón.

Otras veces, los gérmenes llegan a la mama por la sangre, procedentes de una infección en otra localización del organismo de la mujer, que pasa a la sangre y se disemina por esta. Puede extenderse de esta forma a otros órganos, entre ellos la mama.

Existe más riesgo de sufrirla si previamente se han tenido mas episodios de mastitis.

En relación a la mastitis relacionada con la lactancia, los factores que la favorecen son:
• Tener heridas, fisuras o grietas en los pezones.
• Que exista una estasis (retención) de la leche dentro de los conductos mamarios, normalmente debido a una succión ineficaz por el niño o una mala técnica de la madre.
• No hacer las tomas con la frecuencia debida, ya que favorece la retención de la leche en los conductos.
• Hiperproducción de leche por la madre.

Por tanto, el factor clave para evitarla es un lactación adecuada, siendo importante que durante el embarazo y tras el parto, se enseñe correctamente a la madre y familiares a realizar correctamente esta técnica.

La mastitis produce aumento doloroso de la mama, que además está caliente y enrojecida. Puede aparecer fiebre asociada, sobre todo si es de origen infeccioso.

Por tanto, la clínica y exploración son típicas y no suele presentar problemas de diagnóstico, lo que hace que no sea necesario realizar estudios complementarios para su diagnóstico, excepto que haya datos de gravedad. En estos casos puede ser necesario hacer estudios de laboratorio que orienten sobre el estado general de la mujer, además de intentar un cultivo de la leche infectada, para filiar al germen responsable y poner un tratamiento antibiótico dirigido por el antibiograma, que evite las resistencias.

El tratamiento incluye:
• Seguir con la lactancia, inicialmente, vaciando el pecho de la leche infectada, para después continuar con la lactancia. Es necesario para evitar que la infección quede retenida, y por tanto, se potencie.
• Se tomarán antiinflamatorios (por ej. ibuprofeno), y antitérmicos (por ej. el paracetamol).
• Si se sospecha causa infecciosa, se añaden antibióticos de forma empírica, y si no responde al tratamiento o impresiona de gravedad, tras realizar un cultivo de la leche y un antibiograma.

Si el cuadro no mejora o aparece fiebre muy elevada con escalofríos que no responde al tratamiento o datos de afectación general: mareos, cansancio extremo, alteración del estado mental, dificultad respiratoria, etc…se debe acudir a la urgencia de un Hospital para valorar el ingreso. En estos casos, será necesario el tratamiento antibiótico por vía intravenosa, valorando el drenaje quirúrgico de la mama responsable.

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