Dismenorrea o dolor con las reglas (menstruaciones)

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La palabra dismenorrea es el término médico usado para designar el dolor con la menstruación.

El dolor es de características muy variables, puede preceder o acompañar al flujo menstrual o prolongarse después de haber terminado ésta.

La intensidad del dolor es variable en cada mujer y en muchos casos es incapacitante, lo que hace que la mujer espere su siguiente menstruación con angustia.

Aunque habitualmente no está causada por una enfermedad concreta (es la denominada dismenorrea primaria, o esencial, o de causa no aclarada), en otros casos es la expresión de un problema subyacente; por ej. la endometriosis, o la enfermedad inflamatoria pélvica. Esta sería la dismenorrea secundaria (producida por una enfermedad concreta).

La más frecuente, como es lógico, es la esencial, y es típico que aparezca en la juventud y desaparezca después del primer parto.

No suele aparecer con las primeras reglas, sino a los 3 ó 4 años de haber comenzado a tenerlas.

De forma general, todas las mujeres la han sufrido alguna vez, pero cuando se presenta con una intensidad tal que interfiere con la actividad normal, y además se repite con frecuencia, es cuando se trata de un problema para la salud.

Aunque la dismenorrea en las forma leves afecta a casi todas las mujeres, se habla de ella cuando el dolor adquiere intensidad importante alterando la actividad habitual femenina. En muchas mujeres supone un quebranto importante de su salud, ya que les obliga a limitar su actividad diaria, su vida laboral, a consumir muchos fármacos…, e incluso afecta a su esfera psíquica.

Su causa es desconocida, pero probablemente tiene relación con la producción de unas hormonas; las prostaglandinas, que favorecen las contracciones uterinas. Estas contracciones intensas serían las responsables del dolor (similar al de un parto).

Además del dolor, suele acompañarse de nauseas y vómitos, diarrea o estreñimiento, que empeoran el cuadro.

¿Tiene tratamiento?; en principio, en un cuadro esporádico el tratamiento es sintomático, es decir, tratar el dolor con analgésicos/antinflamatorios del grupo de los no esteroideos (se conocen por sus siglas AINE).

De los más populares son es el naproxeno y el ibuprofeno.

La aspirina es menos efectiva y además aumenta mucho el sangrado, por lo que es más molesta. El paracetamol, tradicionalmente un analgésico y antitérmico seguro, no suele ser efectivo.

Antes de tomar naproxeno o ibuprofeno tenemos que estar seguras de no ser alérgicas a sus componentes, y de no sufrir úlcera gastrointestinal, ya que tienen cierto poder erosivo a nivel gástrico. Es conveniente leer atentamente el prospecto del medicamento antes, por si tuviéramos alguna otra contraindicación para tomarlo.

En casos muy severos, es preciso un estudio ginecológico completo que descarte que haya una enfermedad ginecológica. Una vez descartada esta, si realmente el cuadro es invalidante, se suelen tratar de forma preventiva con la toma de anticonceptivos orales que regulan los niveles hormonales. No son efectivos de inmediato, precisando de algunos ciclos para hacer su efecto.

Antes de acudir a la cita con el ginecólogo, es importante anotar todos aquellos datos que pueden darle una idea de nuestro cuadro y su comportamiento, como son: hacer un calendario de las reglas, anotando los días que duran y el intervalo entre las mismas, así como sus características, apuntar en que momento de las mismas se inicia el dolor, cuanto dura, que relación tiene con las otras reglas, así como los síntomas secundarios que la acompañan (nauseas, vómitos…)

Como ya hemos comentado, una vez se tiene al primer hijo, suele desaparecer el cuadro.

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