Coxartrosis: artrosis de la cadera.

Cirugía y procedimientos, Reumatologia traumatologia

La coxartrosis o artrosis de cadera puede llegar a ser un problema sanitario serio, ya que se presenta hasta en un 5-10 % de las personas mayores de 60 años, limitando de forma importante su calidad de vida.
La sustitución por una prótesis de la cadera enferma es una opción claramente contemplada en los mayores de 65 años, siendo necesario individualizar su necesidad en caso de pacientes por debajo de esta edad.

Mientras se llega a decidir si la opción quirúrgica es la adecuada, se debe, al menos, conseguir minimizar los síntomas dolorosos, intentar retrasar la progresión de la enfermedad, y conservar la funcionalidad de la articulación.

La artrosis es un proceso activo, que va progresando hacia la destrucción del cartílago de la articulación, acompañándose de intentos de regeneración del mismo, que al ser anormales, aumentan el problema.

Habitualmente, el proceso no se detecta en sus formas iniciales, al no dar apenas síntomas. Puede comenzar con un dolor que aparece al movimiento pero que desaparece en el reposo, y el paciente no le da más importancia. Normalmente el dolor es referido a la zona inguinal o la zona glútea, lo que lleva a pensar en algunos pacientes en una posible hernia inguinal o una lumbalgia, en vez de en un problema de cadera.

Cuando progresa, el dolor persiste también en reposo, y típicamente por la noche. Suelen aparecer ruidos o chasquidos al mover la articulación.

Posteriormente, suele aparecer la rigidez, que aparece al estar “frío” (por ej. al levantarse de la cama) y mejora paulatinamente con el movimiento (al “calentarse”). A ello se añade una progresiva dificultad para realizar los movimientos funcionales de la articulación, expresándose en limitaciones para levantarse, elevar la pierna…

Progresivamente, se afecta la marcha apareciendo basculaciones de la pelvis al caminar.

El médico valorará el grado de afectación mediante la realización de una historia clínica que incluya una exploración física destinada a valorar la movilidad de la articulación.

Hay diversos tipos de test que miden la repercusión funcional del problema, y ayudan a establecer grados de la enfermedad, lo que es de utilidad para compararlos con test futuros y ver si la enfermedad progresa y a que velocidad. Ello ayudará a tomar las decisiones necesarias de tratamiento en cada momento.

Los factores importantes que se deben tener en cuenta en relación a la coxartrosis son la edad del paciente, su peso, sus enfermedades asociadas, y unos de los más importantes, la actividad física habitual de ese paciente y sus expectativas futuras respecto a esta.

El estudio se completa mediante la realización de pruebas de imagen radiológica, inicialmente radiografías simples y posteriormente, si se creen necesarias, TAC o RMN.

Las opciones de tratamiento incluyen desde fármacos, apoyados por medidas no farmacológicas, hasta la cirugía de reemplazo de la articulación.

El tratamiento médico busca reducir los síntomas, y retrasar el progreso de la enfermedad, a la vez que preservar la funcionalidad de la articulación.

Es crítico el control del peso, ya que el sobrepeso supone una carga muy importante para la articulación y hace progresar la enfermedad, además de aumentar mucho sus síntomas.

Se debe reducir el deporte de riesgo (esfuerzo muy importante, traumatismo sobre la articulación, saltos o golpes…) y realizar un ejercicio aeróbico periódico (por ej, nadar o caminar) que permita mejorar la musculatura periarticular, lo que ayuda a prevenir su deterioro.

Es conveniente acudir a un fisioterapeuta, o a un gimnasio donde el enfermo reciba terapia para aumentar la flexibilidad de la articulación (disminuirá la rigidez) y el fortalecimiento de la musculatura de una forma dirigida.

Si la artrosis es importante, caminar apoyado en un bastón (se debe llevar el bastón en la mano del lado no enfermo, para apoyarse en esa mano y la cadera sana, y descargar de peso a la enferma)

Se puede practicar ejercicio dentro de la piscina, que al efecto terapéutico del agua, suma el que se pesa menos dentro de ella y es posible realizar rehabilitación más fácilmente y con menor fricción.

No existe actualmente un tratamiento farmacológico efectivo contra la enfermedad, por lo que se utilizan fármacos para controlar o mejorar los síntomas, sobre todo en las fases de predominio del dolor. Se utilizan analgésicos y antiinflamatorios.

Aunque el más seguro es el Paracetamol por sus escasos efectos secundarios, lo que permite su administración prolongada, en la práctica no suele controlar el dolor tan eficazmente como los antiinflamatorios no esteroideos, por lo que se suelen usar estos, bien de forma aislada o asociados al propio paracetamol para potenciar su efecto.

El problema de los AINE son su repercusión en el riñón y en el aparato digestivo, pudiendo aumentar el riesgo de sangrado digestivo.

Otros fármacos, como el condroitinsulfato, el ácido hialurónico… son tratamientos que tienen propiedades analgésicas y además, se creía que cierto poder como regenerador del cartílago articular, pero no hay estudios concluyentes que lo demuestren.

La inyección intraarticular de ácido hialurónico ha abierto expectativas de eficacia, existiendo estudios que muestran una mejoría del dolor y de la función de la articulación. Se debe asegurar mediante ecografía que realmente se está inyectando dentro de la articulación de la cadera.
Todavía son pocos estudios los que demuestran este efecto, y es necesario esperar todavía para asegurar su eficacia con seguridad.

La cirugía se reserva para pacientes, en general, con edad mayor de 65 años, siendo necesario sentar minuciosamente la indicación en los jóvenes.

Dentro de la cirugía hay diferentes técnicas:

La artrodesis es la fusión definitiva de la cadera, impidiendo su movilidad y por tanto, teniendo una gran repercusión funcional. Solo se usa en casos graves y agresivos en los que la destrucción total de la cadera impide pensar en su reparación, y además el paciente tiene gran repercusión sintomática. La artrodesis eliminará el dolor, pero el paciente quedará con coger de por vida.

Las osteotomías son intervenciones en las que se busca, mediante la sección controlada del hueso, mejorar la funcionalidad de la cadera al cambiar sus ejes de carga y su congruencia.
Normalmente, se realiza en artrosis moderadas, en las que todavía existe conservación del cartílago. Al mejorar la congruencia articular, la enfermedad suele frenar su avance, y se limitan los síntomas.

La prótesis de cadera es el tratamiento quirúrgico más conocido. No suele recomendarse en jóvenes, ya que su vida puede llegar a ser limitada (a los 10 años hasta un 10 % se han movido y pueden requerir su sustitución), y si se somete a esfuerzos importantes se desgasta antes.

El tipo de prótesis varía de un paciente a otro, pudiendo anclarse al hueso mediante cemento o estar recubierta por elementos de osteointegración, lo que parece que facilita el que se desplacen menos a largo plazo, aunque está por ver el resultado de estos sistemas de osteointegración dentro de unos años, ya que no llevan tiempo suficiente todavía.

Las prótesis pueden ser parciales, o artroplastias totales de la cadera, en las que se sustituye la cabeza femoral, pero también el cotilo de la cadera (donde irá la cabeza femoral).

En los últimos años se está intentando que los elementos de fijación de la prótesis al hueso y los del cotilo sean biológicos y que favorezcan la osteointegración y por tanto, menor movilidad a largo plazo y si tiene que ser sustituidos por aflojarse lo harán con menor destrucción ósea, lo que mejorará las posibilidades del recambio, aunque todavía están en una fase muy inicial para asegurar su éxito.

4 Comentarios

  • HOLA QUE TAL TENGO UNA HERNIA INGUINAL BUENO ANTES ERA UNA BOLITA PERO AHORA YA DESAPARECIO PERO ME SIENTO INCOMODA Y SOY BAILARANA EEL SER BAILARINA ME AFECTA EN ALGO

Deja un comentario