¿Todas las escoliosis (desviación de la columna) son iguales?

Reumatologia traumatologia

La escoliosis es un término médico que se refiere a la desviación lateral de la columna vertebral y proviene del griego “Skoliosis”, que significa joroba.

La escoliosis verdadera, o estructurada, es de causa desconocida (y por ello se denomina idópática) y está acompañada de una rotación de los cuerpos vertebrales, por lo que se dice que la escoliosis es una deformidad tridimensional. Esta deformidad no se corrige al tumbarse el paciente. La escoliosis idiopática pude ser congénita (aparecer al nacer), infantil (entre los 3 y 9 años), del adolescente (a partir de los 9 años), o por alteraciones neuromusculares.

Existe una forma de escoliosis que se denomina “funcional”, o no estructurada, en la que la curvatura es flexible, no hay rotación de las vértebras, y por lo tanto puede corregirse si el paciente se tumba o se elimina la causa: extremidad mas corta, deformidad de la cadera, espasmos musculares…

Es importante diferenciar estos dos grupos de escoliosis, ya que según se pertenezca a uno u al otro, las soluciones al problema serán diferentes y con resultados distintos.

En las escoliosis idiopáticas, dependiendo de los grados de la curva, de la edad de aparición y de su evolución, pueden plantearse uno u otro tratamiento.

Las opciones generalmenrte aceptadas son: la vigilancia en curvas pequeñas (generalmente menores de 20º) y de lenta evolución, colocar un corsé (en los casos en que la curva sea entre 20 y 50 º) para que la no progrese, y la cirugía en grandes curvas (superiores a 50 º) mediante fijaciones de las vértebras.

El problema de la cirugía es que es agresiva para el paciente, no ofrece resultados al 100 % y además retarda el crecimiento del niño, por lo que hay que sopesarla bien. Respecto al corsé, es incómodo y mal aceptado por el adolescente, ya que debe llevarse casi hasta que se finalice el crecimiento, momento en que la escoliosis ya no suele progresar.

La rehabilitación mediante ejercicio u otras terapias (por ejemplo la estimulación eléctrica) no han demostrado científicamente grandes resultados.

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