Hábitos perjudiciales para la vista

Consejos de salud, Oftalmología

Casi 285 millones de personas en el mundo sufren ceguera o problemas de visión reducida. Y pese a que muchos de las afecciones visuales tienen un origen genético, el 80% de las discapacidades visuales se podrían evitar mediante tratamientos asequibles o la remisión de malas conductas fácilmente subsanables.

Para gozar de una buena salud ocular, además de llevar una vida sana con una alimentación equilibrada, práctica frecuente de ejercicio y contar con productos ópticos de calidad, hay que evitar prácticas negativas que el ser humano no relaciona con patologías oculares graves.

Principales prácticas dañinas para la salud ocular

El tabaquismo es uno de los principales hábitos dañinos para la salud ocular, no sólo porque la acción directa de las sustancias tóxicas generadas con el humo afecta al ojo, sino porque además los pulmones, que están en contacto con el tabaco, también pueden liberar sustancias químicas que se propagan al globo ocular a través de la sangre. De hecho, el consumo de tabaco está muy relacionado con importantes enfermedades oculares como el glaucoma, la retinopatía diabética, la uveítis, la sequedad ocular, la degeneración macular o incluso las cataratas.

El consumo de alcohol en exceso o rutinariamente también está desaconsejado, ya que estudios recientes confirman que el alcohol puede perturbar el epitelio pigmentario de la retina además de dañar los fotorreceptores, y en ese caso, alterar la capacidad visual.

Por supuesto, llevar una mala alimentación con un desequilibrio entre las grasas, el azúcar o las sales puede desembocar en problemas serios de salud como la diabetes, la hipertensión o el colesterol, todos ellos trastornos que afectan también en gran medida a la vista. El colesterol puede producir la disminución de la oxigenación de los tejidos oculares y puede llegar incluso a producir una pérdida importante de visión, incluso de forma irreversible. La hipertensión puede provocar trombosis venosas retinianas que generan la pérdida de agudeza visual. Mientras que la diabetes es una de las causas más comunes de ceguera y discapacidad visual.

Además, hábitos tan comunes como leer con poca luz o en movimiento también afectan a la salud de nuestros ojos. En el caso de la lectura en movimiento suele producir vista cansada, dolores de cabeza o incluso mareos. Mientras que leer en sitios poco iluminados hace que se fuerce la vista. Incluso las luces LED, tan de moda actualmente por su bajo consumo, o la exposición durante demasiadas horas a ordenadores y dispositivos tipo tablet pueden llegar a dañar la retina.

Malas costumbres que parecen inofensivas

Existen otras muchas costumbres que el individuo no considera nocivas para su salud ocular, incorporadas a su rutina diaria, que pueden llegar a ser un peligro para los ojos.

Es el caso del uso de maquillaje de baja calidad y que normalmente suele ser excesivamente barato. Rímel, sombras de ojos, lápices perfiladores, pestañas postizas si no han sido testados o están fabricados con ingredientes agresivos pueden afectar a los ojos. También es perjudicial el dormir sin haberlos eliminado correctamente de la cara.

Nadar sin usar gafas protectoras en piscinas también puede alterar la salud de nuestros ojos. De hecho, las sustancias químicas del cloro pueden producir irritaciones importantes. Mirar directamente al sol sin contar con unas lentes de protección de rayos ultravioleta puede provocar, como es bien sabido, importantes lesiones oculares como la conjuntivitis, la queratitis punteada o afecciones tan graves en la retina como la degeneración macular.

Por último, pero no menos importante, la simple costumbre de frotarse los ojos puede provocar infecciones oculares, si las manos no están libres de microbios, o incluso daños en la córnea.

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