Cataratas; en pocas palabras

Oftalmología

La catarata está producida por un envejecimiento del cristalino, una lente natural colocada dentro del ojo y que separa la parte anterior de la posterior del ojo. Es un tejido sin vasos sanguíneos, y que al ser transparente permite el paso de la luz de fuera a dentro del ojo. Con los años, al envejecer, se vuelve opaca y no permite el paso de luz con facilidad. Es lo que se denomina catarata.

Dependiendo de donde se forme esa opacidad, en el centro o en el borde del cristalino, interferirá más o menos con la visión, y por tanto, se diagnosticará antes o después.

Evidentemente, si se deja progresar llevará a la ceguera, siendo las cataratas la primera causa de ceguera evitable en los países subdesarrollados.

El tratamiento definitivo y curativo es la cirugía, que dado que como toda intervención tiene su riesgo, suele practicarse cuando la catarata interfiere con la realización de actividades de nuestra vida diaria.

La intervención no requiere anestesia general, solo local (siempre que el paciente sea capaz de mantener el ojo moderadamente quieto) y se realiza generalmente mediante la utilización de ultrasonidos que fragmentan la catarata y permiten su extracción posterior mediante aspiración. Después, se coloca una lente intraocular que haga las funciones que hacía el cristalino. La incisión necesaria para todo esto es mínima, de unos milímetros, y la lente puede introducirse porque es flexible. Posteriormente, en muchos casos, el paciente deberá llevar una gafas suplementarias para leer o hacer trabajos manuales.

En algunos casos esta intervención no es posible y debe realizarse de forma clásica, mediante una cirugía abierta más amplia.

Nada más operarse, mejora espectacularmente la visión, pero como toda intervención tiene algunos riesgos, como reacción a la anestesia, posibilidad de infección o hemorragia, o algún tipo de complicación durante la intervención, que impida que el efecto sea el deseado. Afortunadamente, son mínimas.

Deja un comentario