Quemaduras, com prevenirlas y tratarlas

Consejos de salud, Lesiones deportivas

Las quemaduras son lesiones de la piel producidas por un calor excesivo, bien de forma directa (por ej. llama o aceite caliente, sol, frío…), de forma indirecta (por ej. por estar inconsciente durante mucho tiempo a lado de una fuente de calor, como un radiador), y también por contacto con productos químicos o por la electricidad.

Las quemaduras se clasifican inicialmente por su profundidad, lo que es una medida de su intensidad.

Las de primer grado cursan con el típico eritema (enrojecimiento de la piel) tras tomar el sol, con picor y dolor, pero recuperación total.

Las de segundo grado ya presentan ampollas en su evolución y aunque no suelen dejar cicatrices, si son de segundo grado pero profundo, pueden dejar secuelas importantes.

Las de tercer grado dañan estructuras profundas y cursan con aspecto de acartonamiento. Son nacaradas y dejan secuelas muy importantes.

Las de cuarto grado representa la carbonización de los tejidos.

Además del grado es importante la extensión de las mismas, ya que a más extensión, más gravedad, y si se afectan zonas especiales, como la mucosa de la vía aérea, o localizaciones específicas por su importancia funcional o estética.

Fundamental es la afectación de la mucosa respiratoria por inhalación de gases calientes, ya que puede causar una quemadura en la mucosa respiratoria y la inflamación y edema de esta provocar una obstrucción del paso del aire y llegar a producir la muerte.

Asimismo, si se queman las manos, cuello, flexuras de codos o rodillas, y genitales la gravedad aumenta, ya que al cicatrizar pueden producir retracciones que dificulten el movimiento de las articulaciones, músculos o tendones.

Cuando atendamos aun quemado, hay que tener en cuenta una serie de aspectos básicos, sobre todo de seguridad, ya que la seguridad personal debe ser prioritario, y en caso de duda, dejar actuar a los profesionales, habitualmente los bomberos.

Una vez rescatado, es importante impedir que se siga quemando, habitualmente utilizando mantas u otros objetos que asfixien la llama al dejar al fuego sin oxígeno.

Lo siguiente es bajar la temperatura de piel para disminuir el efecto de la quemadura, mediante compresas empapadas en agua fresca (nunca helada) colocadas en las zonas quemadas. Si la zona es extensa y hay que colocar muchas, se repondrán cuando se sequen (el vapor evaporará el agua) y para evitar la hipotermia reactiva al evaporarse el agua y producir enfriamiento, lo cubriremos con una manta. Así, bajamos la temperatura, pero no provocamos una hipotermia.

Se puede retirar la ropa que no esté adherida a la quemadura, pero nunca arrancar la que esté adherida, que se deja como está. Las ampollas, también se dejan tal cual, no se tocan ni revientan.

Importante es retirar objetos que puedan producir presión al ser circunferenciales; por ej. anillos o pulseras, ya que al producirse edema progresivo por la lesión de los tejidos por la quemadura, el edema puede producir compresión con estos objetos, y poner en peligro la circulación de los miembros.

Las quemaduras de primer grado pueden tratarse sin trasladar a un centro sanitario, mediante una crema hidratante. No es necesario taparla.

Si es una quemadura generalizada, primero, se debe estar en agua templada durante largo tiempo, para bajar la temperatura de la piel, pero sin quedarnos helados (hipotermia).

Se deben trasladar a un centro sanitario a las quemaduras de segundo y tercer grado, las de cara, manos, cuello o zonas de pliegues. También si son ancianos o niños, ya que son más sensibles a sus efectos.

En todo caso, el centro de coordinación de emergencias de tu población (teléfonos 061 ó 112) están disponibles las 24 h. del día para asesorarte y sacarte de dudas.

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