Epicondilitis o codo del tenista

Lesiones deportivas, Reumatologia traumatologia

La epicondilitis es una lesión por sobreuso que se debe fundamentalmente a movimientos repetitivos de los extensores de la muñeca, y que aparece en múltiples deportes como el tenis y otros deportes que utilizan raqueta o pala, lanzadores, jugadores de golf, trabajadores manuales y músicos.

Si la lesión lleva mucho tiempo de evolución, hay una degeneración en el lugar donde los tendones se fijan al hueso (origen del segundo radial y extensor común de los dedos en epicóndilo) que es muy costosa de solucionar.

Los síntomas comunes son dolor en el epicóndilo (zona externa del codo), e incapacidad al coger objetos con la mano, en especial cuando el codo está estirado, como por ejemplo coger una jarra de agua.
Con el codo, muñeca, y dedos estirados, si hacemos presión hacia abajo sobre la punta del tercer dedo, aparece un dolor importante en el codo. No hay dolor, o es muy sutil cuando no se hace nada con la mano o antebrazo.

No suelen aparecer ni hormigueos, ni quemazón.

Antes de llegar a su diagnóstico definitivo (aunque el cuadro clínico ya es muy sugerente), se deberían descartar otras lesiones como dolores irradiados de cuello, o atrapamientos del nervio a su paso por determinados músculos que en ocasiones pueden confundir el diagnostico.

El tratamiento consiste en corregir la causa que lo ha provocado, reposo, antiinflamatorios, y hielo.

Si con estas medidas no se modifica, se puede hacer una tanda de tratamiento fisioterápico consistente en ultrasonidos, láser, masaje de la musculatura del antebrazo y masaje transverso en la zona dolorosa (epicóndilo) que es bastante doloroso.
Este tratamiento debe prolongarse durante por lo menos 15 – 20 sesiones. Pasado este tiempo es conveniente seguir en reposo unos 15 días mas, e iniciar la actividad progresivamente.

Si no mejora al cabo de esta actuación , está indicado una tanda de infiltraciones (hasta tres) en el epicóndilo.
La infiltración en la zona dañada se puede aplicar antes del tratamiento fisioterápico, o después, dependiendo del criterio del traumatólogo que lo prescriba.

Si con estas medidas correctamente aplicadas no remite su dolor, y este es importante, se plantea la intervención quirúrgica, en la que se secciona el tendón que está provocando los dolores.

Una vez cortado, este tendón se “pega” un poco mas abajo del hueso donde estaba antes, quedando la zona menos tirante, y desapareciendo el dolor. Es una intervención agradecida que da buenos resultados.
Si es cuidadosamente seleccionada tiene un 90-95% de éxitos.

En casos en los que por la intensidad de la lesión y la necesidad de estar al 100% en el mínimo tiempo posible (por ejemplo gimnastas de muy alto nivel, corredores de motos, etc), se suele recurrir a la intervención sin pasar por los anteriores pasos.

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