Neuralgia del trigémino rebelde; opciones de tratamiento

Enfermedades neurológicas

El dolor de este tipo de problemas suele ser difícil de controlar y requiere mucha paciencia.

El tratamiento específico es la carbamacepina, que suele tener éxito en controlar el dolor en aproximadamente el 70 % de los pacientes.

Si no es eficaz, se debe plantear un tratamiento más agresivo. La pregabilina (Lyrica), se utiliza cuando ha fallado la carbamazepina. Normalmente se comienza a dosis de 150 mgr al día, y si no es efectiva se dobla a 300 mgr, pudiendo subir a 600 mgr al día como máximo.
Suele tener menos efectos secundarios que la carbamazepina.

Si no es efectiva, se puede asociar a analgésicos orales o a sustancias que se aplican directamente sobre la piel y ayudan a mitigar el dolor.La más efectiva es la capsaicina. No es útil como único tratamiento, sino que ayuda a los demás. Presenta como ventajas la ausencia de efectos generales importantes y que no interacciona con otros medicamentos (aspecto muy importante en ancianos).

El problema es que no es efectiva en todos los casos, y en muchos produce algún efecto secundario: picor y sensación de quemazón en la zona de aplicación (pero tienden a disminuir en 15-20 días).

Otras alternativas cuando el tratamiento médico es inefectivo son:
Infiltraciones o bloqueos nerviosos: interrumpen la conducción nerviosa, impidiendo la transmisión de los estímulos dolorosos. Se utilizan agentes anestésicos locales o corticoides, actuando en las terminaciones nerviosas directamente.
Bloqueos espinales mediante catéteres colocados en la médula espinal con perfusiones de anestésicos locales.
– Estimulación eléctrica transcutánea (TENS). Se aplica electricidad a través de la piel en la zona dolorosa.
Es un método simple y seguro, pero de no muy alta efectividad.. Está contraindicado en pacientes portadores de marcapasos por producir interferencias con los mismos.
Estimulación eléctrica medular (EEM). Se colocan los electrodos en la médula.
Destrucción del nervio mediante la aplicación de radiofrecuencia o glicerol, o lesión del mismo a través de la piel (técnicas percutáneas) comprimiéndolo mediante catéteres. En muchos casos son efectivas, pero en otros el dolor vuelve al de meses o años.
Técnicas quirúrgicas definitivas efectuando una microdescompresión vascular del nervio accediendo a él a través de una craniectomía (abriendo el cráneo). Aunque obtiene buenos resultados (alrededor de un 90 % quedan libres de dolor) es una técnica relativamente agresiva, y con efectos secundarios mayores que otras técnicas más conservadoras.
Además, quien la realice debe ser un cirujano experimentado, ya que en esta técnica influye mucho la experiencia para obtener unos buenos resultados.
– En pacientes de más edad, una técnica novedosa y poco agresiva, es la radiocirugía con gamma knife, que consiste en aplicar radioterapia de forma muy selectiva de tal forma que se concentra esta radiación en una zona de mínimo tamaño sin dañar al tejido que la rodea.
Esto permite tratar directamente al origen del nervio trigémino sin afectar al resto del cerebro.
Sus resultados son moderadamente buenos, con alrededor de un 75 % de éxitos, y con escasos efectos secundarios, tales como disminución de la sensibilidad en la cara en un 20 % de los pacientes.
Su indicación es en neuralgias del trigémino rebeldes al tratamiento médico y que afectan mucho a la calidad de vida del paciente. Si es exitosa, el dolor tarda unos 3 a 4 meses en desaparecer.

Cada técnica tiene su indicación concreta según el caso, el estado físico, otras enfermedades y la evolución del mismo.

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