El Ébola: una enfermedad no tan lejana

Enfermedades infecciosas

Miguel Pajares, primer español infectado por el virus Ébola ha fallecido en el Hospital Carlos III de Madrid, víctima de una enfermedad que hoy por hoy no tiene un tratamiento efectivo concreto. Por tanto, el fármaco experimental al que se le había estado sometiendo durante varios días, y en el que los médicos de media Europa tenían grandes esperanzas, no ha ayudado a salvar la vida al cura español. Cabe mencionar que el virus había invadido por completo el cuerpo de Pajares, y según palabras médicas, poco se podía hacer ya por su vida.

Este hecho tan cercano nos lleva a pensar detenidamente en esta epidemia (que esperemos no llegue a occidente en forma de pandemia), y nos incita a analizar con detenimiento algunos hechos y aspectos a tener en cuenta desde que surgieran las primeras muertes en África hace tan solo unos meses.

Información general sobre el Ébola

El virus del Ébola fue identificado por primera vez en 1976 durante una epidemia con alta mortalidad (92%) en el Congo. Es el causante de la fiebre hemorrágica del Ébola, una enfermedad muy infecciosa, altamente contagiosa y muy grave, que afecta tanto a seres humanos como a otras especies de mamíferos.

El virus se transmite por contacto directo con líquidos corporales infectados como la sangre, la saliva, la orina, el sudor y los vómitos  de animales o humanos, vivos o fallecidos. El periodo de incubación varía de 2 a 21 días, aunque lo más normal es de 5 a 12 días.

Los síntomas son variables, pues dependen de cada persona y cada situación; al comienzo suelen ser, generalmente, súbitos y caracterizados por fiebre alta, postración, mialgia o dolor muscular severo, astralgias, dolor abdominal y cefalea.

En un lapso de una semana, aparece en todo el cuerpo una erupción, frecuentemente hemorrágica. Las hemorragias se presentan generalmente en el tubo gastrointestinal.

La supervivencia frente a la enfermedad depende tanto de la capacidad del cuerpo de hacer frente a los síntomas de la enfermedad como, sobre todo, del sistema inmune de reaccionar a tiempo y generar suficientes anticuerpos para neutralizar el virus. Cuando ello sucede (si sucede), el paciente deja atrás la fase aguda y entra en la de convalecencia, un momento que suele llegar a las dos semanas de aparecer los primeros síntomas. Una vez recuperado, recibe el alta.

Entonces, la única recomendación para evitar el contagio consiste en evitar relaciones sexuales sin protección durante tres meses en el caso de los hombres, ya que el virus sigue presente en el semen a lo largo de unos 90 días, o, para las mujeres, no dar de mamar hasta pasadas unas tres semanas desde los primeros síntomas.

Epidemia actual

El Ébola no tiene tratamiento, pero no siempre es mortal. La actual epidemia arroja una tasa de letalidad que ronda el 55; otros brotes han llegado al 90%, como el inicial proclamado en el Congo. Pero siempre hay supervivientes. Y el papel de estas personas, una vez superada la infección, es clave a la hora de trasladar a las comunidades locales información contra la enfermedad y de luchar contra el estigma. O de atender a los pacientes en los centros de aislamiento ya que al quedar inmunizados no necesitan trajes de protección y pueden ofrecer unos cuidados más cercanos.

La principal dificultad para hacer frente a esta afección de tipo episódico es la escasez de investigaciones científicas específicas, situación que esperemos que cambie tras el decreto de emergencia de salud pública emitido por la Organización Mundial de la Salud.

Hoy por hoy el brote se controla desde el punto de vista sanitario con medidas de contención; es decir, el aislamiento del enfermo evitando sobre todo el contacto con sus fluidos corporales, para romper la cadena de transmisión del virus.

Cooperación internacional y futura vacuna

La alerta internacional proclamada por la OMS se nota ya en todo el mundo. Los aviones, incluidos los que aterrizan en España, procedentes de los países afectados son recibidos por personal especializado que aísla a todo el que tenga síntomas de enfermedad, como fiebre. En algunos países se están ya haciendo ensayos de los protocolos de emergencia.

Aunque los expertos aseguran que el riesgo de que el Ébola llegue a los países occidentales es bajo, todas las precauciones son pocas. Máxime cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido que ninguna de las actuaciones convencionales (aislamiento, prevención de nuevas infecciones, control de los contactos) puestas en marcha en los cuatro países más afectados por la epidemia (Guinea Conakry, Liberia, Sierra Leona y Nigeria) están funcionando. La situación es tan desesperada que el Comité de Ética de la OMS admitió que ensayar en personas cualquier tratamiento contra el Ébola que haya mostrado un mínimo de eficacia en animales es “no solo ético, sino un imperativo moral”.

Ahora más que nunca es necesaria la estrecha cooperación internacional para extremar la vigilancia a fin de frenar la expansión de un virus extremadamente peligroso en África occidental y combatirlo desde la raíz en los lugares de origen.

La Comisión Europea (CE) ha reiterado que el riesgo ante el Ébola es “extremadamente bajo” en la Unión Europea (UE), pero recalcó que, en el improbable caso de que el virus se extienda a territorio comunitario, los Veintiocho están preparados para hacer frente a la situación.

La CE trabaja en la preparación y coordina la gestión del riesgo junto con los Estados miembros de la UE y para ello cuenta con el apoyo del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades y la OMS.

Por otro lado, parece que hay avances en lo referente a la creación de una nueva vacuna. ZMapp se ha usado de manera precipitada, pero parece dar resultados excelentes.

La farmacéutica británica GlasxoSmithKlein (GSK) es el laboratorio que tiene más avanzado el desarrollo de la vacuna, que ha probado en animales con teóricamente buenos resultados. Habrá que determinar que las vacunas no entrañan efectos nocivos, que la respuesta inmunológica es excelente y determinar las dosis. Si los hallazgos son positivos, la vacuna puede llegar al mercado el próximo año. GSK es solo un candidato al desarrollo del fármaco, ya que hay otros que aún no están en fase de iniciar ensayos clínicos de una manera eficiente.

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