Alimentación durante el primer año de vida (lactante)

Embarazo y lactancia, Enf. y cuidados de los niños

bebe -niñoTodos los controles y cambios en la alimentación de un lactante deben estar supervisados por el Pediatra del niño, no deben ser decididos por la madre, ni seguir un asesoramiento diferente a su Pediatra.

La lactancia materna (o fórmulas de inicio si no se da lactancia materna) se puede mantener como alimento único hasta los 6 meses. Normalmente la lactancia es a demanda, esto es, las veces que la reclame el niño, ya que si no tiene hambre no tomará del pecho.

Se le ofrecen ambos pechos, comenzando por el último que tomó. Normalmente, con 15-20 minutos por pecho es suficiente. Como medida higiénica; lavar el pecho con agua hervida antes y después de la toma. Deben secarse con una gasa o paño limpio, sin frotar excesivamente y evitando que queden húmedas para evitar la aparición de grietas en los pezones.

 Durante la lactancia, dado que lo que la leche contenga pasará al niño, deben evitarse la toma indiscriminada de medicamentos, drogas, fumar, consumir alcohol y excitantes (por ej. cafeína).

A la edad de 4-6 meses se comienza con la alimentación complementaria a la leche, ya que ésta es insuficiente para el aumento de calorias y nutrientes que precisa el niño para crecer correctamente (aunque podría alimentarse solo con leche todavía, requeriría un volumen muy elevado y podría sufrir carencias de vitaminas, hierro, etc…).

La alimentación complementaria no debe retrasarse más de los 6 meses, y en ningún caso más allá de los 8 meses de edad.

La lactancia materna se puede (y es mejor) mantenerla a pesar de comenzar con la alimentación complementaria. Si se decide pasar a leche de continuación, se hace a partir de los 4 a 6 meses, asegurando al menos unos 500 cc. de leche al día, hasta cumplir los 3 años.

La introducción de nuevos alimentos se hará de forma progresiva, para ir detectando las posibles alergias alimentarías. En este sentido, el gluten nunca se introducirá antes de los 8 meses.

Lo primero se introducen los cereales sin gluten, entre los 4-6 meses. Las primeras papillas se preparan con 2 cucharaditas por cada 100 ml de leche, comprobando la tolerancia, para ir poco a poco espesando la papilla con 5 a 9 cucharaditas por cada 100 ml hacia los 8-9 meses. No se debe añadir azucar a la papilla.

Las frutas se introducen a partir de los 4-6 meses, complementado con papilla de frutas a una toma de leche.
Comenzar con naranjas, plátano, pera y manzanas. Inicalmente se dan en forma de zumo y con cuchara, y se deben introducir una a una para comprobar su tolerancia.

Las verduras a partir de los 6 meses, en puré; de patatas, acelgas, judías, calabacín… Complementan a una toma de leche. La patata es la base de estos purés y suele ser bien aceptada por los niños. Evitar en esta primera fase la remolacha, espinacas, zanahorias. Al inicio, se recomienda evitar las verduras flatulentas (col, coliflor, nabo) o muy aromáticas (ajo, espárragos). Se puede añadir una cuchara de postre de aceite de oliva al puré, pero nunca sal.
Deben cocerse con poca agua y aprovechar el caldo de cocción, en el que quedan disueltas parte de las sales minerales. Entre la introducción de una y de la siguiente se deben dejar unos 4-7 días por si se produjese intolerancia y así poder determinar a cual corresponde.

Carnes: comenzar con carne blanca en el puré, habitualmente pollo a los 6 meses o después, y en ración de unos 10 gramos por día. Posteriormente introducir ternera y otras carnes rojas hacia los 7 meses.

El pescado: nunca antes de los 10-12 meses, y alternando con la carne. Se dará unos 3 días a la semana.
Las tendencias actuales son retrasarlo por las alergias que se van detectando.

Huevos: cocidos (primero la yema) a partir del 9º mes, y en poca cantidad para ir viendo la posible alergia. Posteriormente, hacia el 10º mes se introduce la clara de huevo.

Las legumbres a partir de los 18 meses.

La leche de vaca, nunca antes del año, y algunos pediatras recomiendan retrasarla hasta los 2-3 años, siendo sustituida por leches de continuación. Tampoco yogures o derivados lácteos.

Recordar;

  • No preparar con demasiada antelación los alimentos, ya que corren el riesgo de contaminarse.
  • Prepararlos poco tiempo antes, y si no es posible, dejarlos en la nevera hasta su consumo.
  • Nunca recalentarlos por segunda vez.
  • Lavarse correctamente las manos antes de prepararlos, y siempre después de ir al servicio, independientemente de que se vaya a preparar la comida del niño o no, ya que el lavado de manos es la medida higiénica más simple y efectiva para evitar las propagación de enfermedades infecciosas en el hogar.

Un aspecto a tener en cuenta es que en las primeras fases de esta alimentación complementaria, es normal que el niño se canse de la cuchara y tome mejor la leche, ya que la introducción de nuevos alimentos es relativamente reciente y por ello los niños precisan de un periodo de adaptación, siendo normal que incialmente se cansen con la cuchara y en cambio tomen bien el biberón. Simplemente, hay que tener paciencia.

Se ha de ir sustituyendo, de una en una, las tomas de leche que recibe el lactante por los distintos componentes de la alimentación complementaria (papilla de cereales, fruta, puré de verdura…), de forma paulatina, con intervalo suficiente para que el niño vaya aceptando los nuevos alimentos, probando su tolerancia antes de introducir uno nuevo y dando tiempo a la adaptación de su organismo.

En este periodo es muy importante permitir que la cantidad de alimento pueda variar de un día a otro y de una semana a otra, según el apetito.

Un detalle importante: no añadir sal a la comida durante el primer año.

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