Cirugia de la obesidad

Cirugía y procedimientos, Dieta y nutrición, Obesidad
Intervención quirúrgica
Intervención quirúrgica

La obesidad mórbida se ha convertido en un serio problema de salud en las sociedades ricas y desarrolladas, y está demostrado que empeora la calidad de vida y reduce la esperanza de la misma, al asociarse a numerosas enfermedades, como la diabetes, la hipertensión arterial, los problemas respiratorios y cardiacos…

La pérdida de peso ayuda a mejorar e incluso a hacer desaparecer muchas de estas enfermedades, disminuyendo la morbi-mortalidad.

Dado que, en muchas ocasiones, el tratamiento conservador de la obesidad termina en fracaso, es entonces cuando se considera la opción de la cirugía, que lo que pretende es mejorar los síntomas y disminuir los riesgos de la obesidad mediante una pérdida de peso suficiente y mantenida en el tiempo, con un mínimo de complicaciones.

Por tanto, no se intenta conseguir el peso ideal, sino que la modificación mediante cirugía de la estructura del aparato digestivo es una ayuda que se ofrece al paciente para intentar cambiar sus hábitos alimenticios.

Las indicaciones aceptadas para el tratamiento quirúrgico de la obesidad son:

– Pacientes con obesidad y un índice de masa corporal (IMC)>40 Kg/m2, y ausencia de enfermedades endocrinas que puedan causar esta obesidad (por ejemplo, hipotiroidismo).

– Pacientes con IMC>35 Kg/m2 asociado a enfermedades potencialmente graves como: apneas obstructivas del sueño, cardiopatías, diabetes melitus… También se incluyen en este grupo aquellos con problemas físicos de movilidad por la obesidad que disminuya mucho su calidad de vida.

Riesgo quirúrgico aceptable, y edad entre 18 y 60 años.

Ausencia de hábitos tóxicos o enfermedad psiquiátrica.

– Obesidad mantenida durante 5 años, con fracaso de tratamientos conservadores durante al menos 2 años.

– Asunción por el paciente del riesgo quirúrgico y compromiso de un control postoperatorio correcto y seguimiento estricto de la pauta nutricional.

Se acepta que no deben operarse menores de 18 años, y sobre la edad superior hay diferencias de opinión, entre los que aconsejan no intervenir a mayores de 60 años, mientras que otros aceptan enfermos más mayores dependiendo del caso individual.

Estos criterios implican haber intentado una reducción de peso seria y controlada por un especialista (endocrinólogo), durante al menos 2 años, y haber fracasado. Además se valoran por parte de los especialistas correspondientes otras enfermedades que pudiera tener como hipertensión, diabetes, insuficiencia respiratoria o problemas de “apnea” durante el sueño, etc… y si estas suponen un alto riesgo quirúrgico.

También se evalúa por un psiquiatra el estado emocional del paciente, que debe ser estable, así como contar con un apoyo familiar o social suficiente.

Existen contraindicaciones para esta cirugía, como son:

No haber seguido correctamente las dietas previas, lo que indica un posible fracaso a pesar de la cirugía, por no poder controlarse el paciente posteriormente.

– Tener una inestabilidad emocional, o enfermedad psíquica, o consumir tóxicos de forma habitual.

– Tener una enfermedad ulcerosa activa en el tubo digestivo.

Sufrir una enfermedad grave que complique mucho, no solo la cirugía, sino el postoperatorio y control posterior.

No existe una técnica quirúrgica que se pueda considerar la mejor, aunque se dividen en 3 tipos: restrictivas, malabsortivas y mixtas.

Técnicas restrictivas: funcionan disminuyendo la capacidad gástrica, con lo que el paciente se sacia tempranamente. Ejemplos de esta técnica son la gastroplastia vertical anillada, la colocación de bandas gástricas y el balón intragástrico. Así el estómago disminuye su tamaño de una forma poco agresiva y, por tanto, presenta menor riesgo de complicaciones graves, pero sus resultados a largo plazo son peores que en las restantes técnicas.

Técnicas malabsortivas: buscaban disminuir el tiempo de contacto entre el alimento y la mucosa intestinal absortiva. El ejemplo clásico sería la derivación biliopancreática, aunque también puede utilizarse la derivación yeyunoileal y el cruce duodenal.

El éxito de esta técnica es indiscutible, ya que llegan a perder hasta el 80% de su sobrepeso pero, como es de imaginar, tienen un alto índice de efectos secundarios tras ella que pueden llegar a poner en peligro la vida del paciente. Por ello, se han abandonado.

Técnica mixtas: combinan la restricción y la malabsorción. Un ejemplo sería el bypass gástrico, que crea un estómago pequeño conectado al intestino delgado mediante un asa de longitud variable.

Así se produce una saciedad temprana, y una cierta malabsorción selectiva para grasas. El bypass gástrico cumple los objetivos de un buen equilibrio entre resultado y complicaciones.

Esta técnica puede realizarse bien mediante laparoscopia, mientras que técnicas más extensas y que requieren más tiempo son de más difícil realización por esta técnica, ya que la obesidad mórbida interfiere con la técnica laparoscópica, al ser pacientes con una presión intrabdominal más elevada, posibilidad de presentar esteatosis hepática, una pared adiposa importante y una peor movilización del diafragma durante la respiración.

No hay una indicación quirúrgica estándar, aunque se suelen plantear según que tipo de paciente sea: si es un gran comilón y con un IMC menor de 45 Kgr/m2, probablemente con las técnicas restrictivas bastará, mientras que si hace ingestas hipercalóricas, estarán más indicada las técnicas mixtas.

Habitualmente, en más del 50 % de los enfermos se hace el baypass gástrico (técnica mixta), y en segundo lugar las bandas gástricas (técnica restrictiva).

La mortalidad perioperatoria es de alrededor del 1-2 %, y las complicaciones aparecen en alrededor del 20 % de los pacientes operados (dependiendo de la técnica; a más agresiva, mayor probabilidad de complicaciones). Pueden producirse complicaciones como las trombosis venosas, las obstrucciones intestinales y las peritonitis por perforación o fallo de las suturas.

Posteriormente a la intervención, es frecuente que aparezcan diarreas en las técnicas mixtas y un problema de absorción de vitaminas, hierro, calcio,… que obligan aun control adecuado del enfermo y suplementos de estos nutrientes, y por supuesto, es necesario controlar el estilo de vida, huyendo de ingestas abusivas.

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