Casi el 14% de la población adulta española sufre diabetes

Dieta y nutrición

– El próximo jueves, 14 de noviembre, se celebrará el ‘Día Mundial de la Diabetes’, una enfermedad que constituye actualmente una de las principales preocupaciones en salud pública mundial, ya que se calcula que cada año mueren 3,2 millones de personas por esta afección. Con motivo de esta efeméride, Pulsomed.com se une a la iniciativa y aprovecha para destacar algunos aspectos sobre esta enfermedad que puede afectar a cualquier persona


La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad común que actualmente afecta a casi 5,5 millones de españoles mayores de 18 años de edad. Es decir, alrededor de un 14% de la población adulta del país la sufre, según el estudio ‘di@bet.es’, realizado por CIBERDEM, Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas.

La diabetes es un conjunto de errores metabólicos, que afecta a diferentes órganos y tejidos del cuerpo humano. Es una enfermedad que dura toda la vida, y se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre (hiperglucemia). Entre los trastornos que causan esta afección, el principal es la baja producción de la hormona insulina, o su inadecuado uso por parte del cuerpo, que repercute en el metabolismo de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas.

La diabetes y su comorbilidad constituyen, actualmente, la principal causa de preocupación en salud pública mundial, ya que es una afección creciente que genera discapacidad, e incluso la muerte. Además, es una de las pandemias de más rápido crecimiento, y se calcula que cada año 3,2 millones de muertes son atribuidas a la diabetes, que afecta mayormente a las personas de edad media (entre los 35 y 64 años de edad) en los países en vías de desarrollo.

En este sentido, actualmente se estima que un 14% de la población adulta española la padece y, según los expertos, este dato podría duplicarse en las próximas décadas, debido, principalmente, a los cambios en el estilo de vida (el sedentarismo y la dieta inadecuada), el incremento de la obesidad y el envejecimiento de la población. De este modo, el porcentaje de pacientes con diabetes que requieren hospitalización se ha multiplicado por dos en los últimos años, y se calcula que el 13% de los pacientes hospitalizados tienen diabetes.

Tipos de diabetes

Existen dos tipos de diabetes: diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2. La primera, también llamada Diabetes Mellitus Insulinodependiente (DMID), puede aparecer en cualquier persona y a cualquier edad, aunque los más afectados son los niños y adultos jóvenes (los varones tienen más riesgo que las mujeres, en este caso). En este sentido, la mayoría de los diabéticos diagnosticados antes de los 19 años son insulinodependientes, y parece que hay un factor hereditario en su desarrollo, ya que dos de cada tres diabéticos pertenecen a una familia con historia de diabetes.

En las personas con diabetes tipo 1, el páncreas produce muy poca o nada de insulina y los síntomas se desarrollan muy rápidamente (en cuestión de meses o semanas). Durante el primer año después del diagnóstico puede haber una mejoría (llamada ‘periodo de luna de miel’), durante la cual no se necesita insulina o su dosis puede ser ampliamente disminuida. En el desarrollo completo de la diabetes insulinodependiente, la insulina es necesaria para prevenir una cetoacidosis e incluso la muerte.

Por otro lado, la diabetes  del tipo 2, Diabetes Mellitus No Insulinodependiente (DMNID), suele afectar más a personas mayores de 40 años. El problema, en este caso, no es una ausencia de insulina. Aunque pueda haber una disminución de la hormona, también puede haber más probabilidad de tener una concentración de insulina normal o incluso aumentada. El problema es que el cuerpo de estas personas resiste a la insulina, y son necesarias grandes cantidades de ella para mantener la cantidad normal de glucosa en sangre.

La mayoría de personas con diabetes de tipo 2 son obesas o pasan de su peso. El exceso de peso empeora el estado de la enfermedad, y la disminución de peso suele tener un efecto favorable. En ocasiones, se necesitan inyecciones de insulina para mantener la concentración de glucosa en sangre dentro de los límites normales, pero no como en la diabetes tipo 1, ya que la falta de estas inyecciones no produce cetoacidosis.

Nutrición, ejercicio y medicación

Aunque la medicación es esencial para el tratamiento de las personas con diabetes tipo 1 y para muchas con diabetes tipo 2, el estilo de vida juega un papel muy importante en el tratamiento de estos pacientes. En este sentido, los afectados por diabetes deben estar preparadas para afrontar la enfermedad de tres maneras: plan apropiado de control de dieta y peso, actividad física y medicación (si es necesaria).

Una dieta apropiada es esencial. Para ello, es necesario elaborar un régimen específico para cada individuo orientado, básicamente, hacia la reducción de peso. De este modo, los diabéticos deben regular el consumo de hidratos de carbono (azúcar y almidones), grasas y proteínas. Además, se debe evitar el consumo de azúcares como pasteles, tartas, bombones o bebidas dulces. Asimismo, es conveniente incluir en la dieta alimentos ricos en fibra tales como el pan de trigo y centeno, frutas y vegetales Las bebidas alcohólicas son una fuente de calorías concentradas que tienden a agravar la diabetes, así que se debe de limitar su consumo.

El ejercicio es otra parte importante en el tratamiento de los diabéticos, ya que ayuda a mantener el peso adecuado y es beneficio para el aparato circulatorio. Los músculos utilizan más glucosa durante el ejercicio activo, lo cual ayuda a que el nivel de glucosa disminuya.

Existe un debate en cuanto al régimen de ejercicio más adecuado para diabéticos. Si éste es muy intenso disminuirá el nivel de glucosa en sangre, y se deberá estar alerta ante la posibilidad de un nivel excesivamente bajo. Una buena práctica es beber leche y carbohidratos 30 minutos antes del entrenamiento. También es conveniente tener siempre a mano un carbohidrato de acción rápida (por ejemplo, una tableta de glucosa) ante la posibilidad de que aparezcan síntomas de hipoglucemia (nerviosismo, debilidad, hambre etc.).

Como su nombre indica, los pacientes con diabetes tipo 1 requieren insulina, y aquellos con diabetes tipo 2 pueden o no requerir medicación. De todas formas, en todos los diabéticos, el factor más importante en el uso y dosis de los medicamentos es la voluntad individual de seguir la dieta y los ejercicios. La decisión de usar insulina o hipoglucemiantes está basada en el grado de severidad de la diabetes. Para una persona obesa con diabetes tipo 2, la dieta, acompañada por un régimen de ejercicios, será la solución. Si con estas medidas no se controla la enfermedad, el médico puede prescribir inyecciones de insulina o medicación oral. Para una persona con diabetes tipo 1, serán necesarias dosis de insulina, pero éstas dependerán, en parte, del cuidado que tenga en su dieta y ejercicio.

Prevención de la diabetes

No se conoce prevención alguna para la diabetes tipo 1, pero la obesidad está muy asociada con el desarrollo de la diabetes tipo 2, en personas mayores de 40 años. La reducción de peso puede ayudar por tanto a disminuir su desarrollo en algunos casos. Si su peso está un 10% o más por encima del recomendado para su talla y tamaño, hay algún diabético en su familia y es mayor de 40 años debe de reducir su peso.

Una vez diagnosticada la diabetes, hay una serie de medidas que se deberán tomar para limitar el desarrollo y la aparición de posibles complicaciones. Un buen programa de ejercicios es crucial. Además, si el paciente es fumador, la diabetes debe proporcionarle la motivación que necesita para dejar el tabaco, ya que fumar es un riesgo adicional para los diabéticos.

El cuidado de los pies también es muy importante para los afectados, por los frecuentes problemas causados por la alteración de la función nerviosa y estrechamiento de las arterias de la parte baja del cuerpo que limita el riego sanguíneo de los pies. Usar zapatos apropiados minimiza el riesgo de aparición de callos, granos y ampollas. Si la circulación es alterada, cualquier herida pequeña como una ampolla o una uña encarnada puede acabar en una infección grave o en gangrena.

Para complementar y ampliar esta información, puede visitar nuestra página web ‘www.tuotromedico.com’, en la que encontrará los apartados relativos a esta enfermedad ‘Diabetes Mellitus’, ‘Complicaciones en la diabetes’, ‘Diabetes y embarazo’ o ‘Tratamiento de la diabetes’, entre otros, y en los que se explican al detalle los diagnósticos, indicaciones o tratamientos para que esta enfermedad afecte en la menor medida posible a la rutina diaria de los pacientes que la sufren.

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