Cálculos renales y dietas

Dieta y nutrición

Una vez se sufre un cálculo en la orina (también denominados litiasis urinaria, o más popularmente, piedras o arenilla en la orina), que habitualmente produce un cuadro de cólico renal, hasta en el 50 % de los casos se producen recurrencias del cólico, sobre todo en verano, ya que en esta época del año debido al calor se produce una sudoración excesiva que hace que la concentración de arenilla en la orina sea mayor y se formen cálculos con más frecuencia.

Afortunadamente, el mayor porcentaje de casos se resuelven espontáneamente al expulsar el cálculo.

La mayor parte de los cálculos están formados por cristales de oxalato (casi el 80 % de los cálculos lo contienen) y fosfato cálcico, y en los países desarrollados se presentan en alrededor del 5-10 % de la población.

Si se bebe abundante agua la recurrencia es mucho menor, y esto es debido a que se sabe que todas las personas eliminan, de mayor o menor manera, cristales por la orina. Si no se bebe agua, la concentración de estos cristales aumenta, cristalizan y precipitan, formando el cálculo.
Por ello, la medida más efectiva para evitar estos cuadros es beber dos litros de agua al día de forma habitual. Si se realiza ejercicio o en verano, se debe aumentar más todavía esta ingesta.

También conocemos que existen otros factores favorecedores, como una predisposición familiar (hipercalciuria o aumento de la eliminación de calcio por la orina, de causa desconocida) responsable de un gran número de cuadros de cálculos de oxalato cálcico, un aumento en la excreción de los cristales, un cambio en el ph de la orina y en una disminución de la eliminación de citrato por al orina.

Enfermedades metabólicas como el hiperparatirodismo producen un aumento en al excreción de calcio por la orina.

La baja eliminación de citrato por la orina, favorece la formación de cálculos de contenido cálcico.

El aumento de eliminación urinaria de oxalatos favorece la formación de cálculos de esta sustancia, y puede deberse a una ingesta excesiva de verduras que lo contienen en abundancia o a una producción propia aumentada.

No existe consenso en la actitud diagnóstica ante un cólico nefrítico más allá de la asunción de realizar una historia clínica y una exploración detalladas, la solicitud de una radiografía simple de vías urinarias y el análisis bioquímico de todo cálculo recuperado.

De hecho, un estudio metabólico completo no estaría indicado en todos los pacientes con cólico nefrítico por su alto coste económico.

Las pruebas de laboratorio que habitualmente se harán serán el análisis de la composición del cálculo, y una analítica de sangre para determinar niveles de calcio, sodio y potasio, fosfato, ácido úrico, creatinina, fosfatasa alcalina, y hormona paratiroidea.

Dentro del estudio del paciente es importante valorar si hay una historia familiar de cálculos en la orina o de enfermedades óseas, lo que orientará hacia determinadas enfermedades de trasmisión genética.

Como medidas de tratamiento no farmacológico, independientemente del tipo de cálculo, no cabe duda que la primera medida es aumentar la ingesta líquida para que la litiasis responsable se disuelva mejor en ella, y la formación de cálculos sea más difícil.

La cantidad de líquidos ingerir es de alrededor de 3 l diarios incluyendo la comida. Una forma fácil de ingerir esta cantidad es beber al levantarse dos vasos de agua de unos 200 cm³ cada uno, posteriormente dos vasos de agua en cada comida y otros dos antes de irse a dormir. Si se prefiere se pueden tomar zumos en vez del agua, pero no es conveniente tomar alcohol ni cerveza ya que aumenta la eliminación de ácido úrico.

Con respecto a las aguas ricas en bicarbonato, solo son útiles para las litiasis úricas o que contengan cistina.

Evidentemente si se hace deporte la cantidad de líquido ingerido debe ser mayor.

En todo caso se debe intentar lograr conseguir una eliminación de al menos dos litros de orina al día.

La dieta también juega su papel, ya que si hay niveles elevados de ácido úrico, u oxalato se pueden formar cristales de esta sustancia.
Por ello, una dieta baja en purinas, favorecerá que sus niveles plasmáticos sean menores y que se elimine menos por la orina. Igualmente, una dieta rica en oxalatos favorecerá la formación de cálculos.

Si embargo, la dieta baja en calcio no tiene el efecto deseado, ya que aumenta la absorción de oxalatos por el intestino, lo que favorecerá el aumento de su eliminación y por tanto, la formación de cálculos de esta sustancia. Si a esto unimos que la baja dieta en calcio puede favorecer la pérdida de la masa ósea de hueso, hace que hoy en día sólo no se recomiende este tipo de dieta en general.

Si parece demostrado que las dietas bajas en sodio y en proteínas disminuyen la excreción de calcio por la orina y favorecen que se formen menos cálculos.

Dado que este tipo de dietas son adecuadas para mantener una buena salud en general si se pueden recomendar para todo tipo de pacientes que sufran de cálculos con componentes cálcicos.

No es conveniente recurrir a una dieta vegetariana estricta ya que como se sabe produce un aumento en la absorción de oxalatos y por tanto favorecerá la producción de cálculos de esta sustancia.

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