Diabetes mellitus; cuando sospecharla

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Dado de que en muchas ocasiones la diabetes no da síntomas claros hasta pasado un gran tiempo desde su aparición real, muchas son las personas que nos dicen no tener claro cuando deben pensar en si la sufrirán o no, y por tanto, hacerse una prueba de azúcar en la sangre (glucemia) para confirmar o descartar su padecimiento.

En efecto, en la diabetes del adulto, pueden pasar años desde que comience hasta su diagnóstico, pero en ese tiempo, las cifras elevadas de azúcar en sangre favorecerán que aparezcan antes las complicaciones que puede producir la diabetes.

Es evidente, que un diagnóstico y control precoz de la enfermedad, favorecerán su manejo y evitarán o retrasarán las complicaciones.

Por ello, en este artículo queremos reflejar, de forma general, cuando se debe pensar en la posibilidad de sufrirla, o en que situaciones debemos “buscarla”. Asimismo, nos gustaría que los que la sufrís nos explicarais como fue vuestro caso hasta su diagnóstico.

Los síntomas o situaciones que deben hacer pensar en que tal vez se sufra una diabetes son:

  • La triada clásica de orinar mucho (poliuria), tener apetito intenso (polifagia) y tener mucha sed (polidipsia). En la diabetes juvenil, el paciente, a pesar de comer mucho, no engorda sino que adelgaza. En la del adulto no es así, ya que el paciente suele ser obeso y no adelgaza.
  • Sufrir infecciones de repetición con facilidad, sobre todo urinarias, de la piel, hongos vaginales…
  • En jóvenes., el sufrir dolores abdominales, sobre todo si van acompañados de vómitos, ya que indicarían un posible debut de una diabetes juvenil en forma de cetoacidosis diabética.
  • Además, aunque no se tenga síntomas, hay determinadas circunstancias que aumentan el riesgo vascular en las que se debe descartar regularmente una diabetes, al ser más frecuente su aparición, y porque la asociación de una diabetes no diagnosticada, y por tanto descontrolada, puede aumentar ese riesgo vascular.

    Estas situaciones son:

  • Debería hacerse una glucemia en personas mayores de 45 años, ya que a partir de esta edad aumenta la frecuencia de la diabetes. Más aún si esa persona es obesa.
  • A cualquier edad (y luego repetirlos regularmente) si: un familiar de primer grado es diabético (por ej. padres o hermanos), o en las mujeres si se ha sufrido de diabetes gestacional (presencia de diabetes durante el embarazo, que desaparece al dar a luz), o partos en los que se dio a luz a fetos de gran tamaño (macrosómicos).
  • Pacientes que sufran de hipertensión arterial, colesterol elevado, obesidad, o ser fumador severo o practicar vida muy sedentaria…
  • En todas estas situaciones, la realización de una sencilla prueba, como es la medición de los niveles de azúcar en sangre (glucemia), permite el diagnóstico y la puesta en marcha de todo el proceso para controlar esta enfermedad, que desdichadamente es muy frecuente y demasiadas veces cursa de forma silenciosa durante un tiempo precioso para el paciente.

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