Gripe: consejos

Consejos de salud, Cuidado y enf. del anciano, Embarazo y lactancia, Enfermedades infecciosas

La gripe es una enfermedad infecciosa, con un alto índice de contagiosidad, causado por el virus de la influenza.

Se transmite el virus de persona a persona a través de la tos y de los estornudos. También es posible la transmisión por objetos directamente contaminados aunque esto es más difícil.

Una característica del virus de la gripe es su facilidad para sufrir mutaciones, lo que hace que cada año pueda ser un virus diferente al del año pasado, y esto favorece la aparición de epidemias, ya que supone que la inmunidad adquirida por la infección de un invierno no nos serviría para protegernos del virus de la gripe que pueda venir el siguiente invierno.

De ahí la importancia de la vacunación de los grupos de riesgo, ya que la vacuna que se pone cada año es la que tras un estudio minucioso se llega a la conclusión que pueda ser el que aparezca ese año. Los pacientes vacunados desarrollarán anticuerpos para ese tipo de virus y estarán protegidos contra él.

¿Cuáles son los síntomas de la gripe?: se habla de gripe ante un cuadro clínico consistente en fiebre muy elevada y quebrantamiento general, que a veces puede acompañarse de tos seca, dolor de cabeza intenso, y en algunos casos dolor de garganta.

En la mayor parte de los casos el cuadro cura en tres o cuatro días, con recuperación total y sin secuelas.

La fiebre muy alta, entre 38 y 40° centígrados, es típica de la gripe. Las elevaciones menores de temperatura orientan más a otro proceso (por ejemplo un resfriado).

El quebrantamiento general suele manifestarse en forma de dolores musculares y articulares generalizados.

La tríada de quebrantamiento general, cefalea intensa, y fiebre elevada, sobre todo cuando se presenta en los meses del invierno en forma de epidemia, es muy típica de la gripe.

Además, a diferencia del resfriado común, no suele haber estornudos, aunque si una tos seca y molesta.

En los pacientes que sufren enfermedades que afectan a su inmunidad o a su estado general, el cuatro de gripe puede ser más severo y aparecer complicaciones.

La complicación más frecuente es la neumonía, aunque también pudiera darse una diseminación a sistema nervioso central (encefalitis) y cardiovascular (miocarditis).

Los grupos de riesgo para sufrir complicaciones por la gripe son:
los ancianos, los enfermos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), los cardiópatas, los nefrópatas, los hepatópatas, y todos aquellos que sufran alteración de su inmunidad.

Un grupo especialmente sensible al virus de la gripe es el de los ancianos, ya que a su ya debilitado organismo le cuesta recuperarse del ataque de un virus de este tipo. Si además sufren enfermedades crónicas es frecuente que estas se descompensen durante la gripe pudiendo producir su fallecimiento. De ahí la importancia de una adecuada vacunación de los grupos de riesgo y de los enfermos mayores de 65 años.

Aunque se puede diagnosticar la gripe mediante un análisis del virus en la sangre o aislando muestras del virus en la garganta, dado que no son pruebas baratas ni fáciles de realizar, en la práctica no se utilizan pruebas de laboratorio para el diagnóstico de forma habitual, ya que el cuadro clínico es tan típico y tan frecuente que no merece la pena realizarlas.

El tratamiento es sintomático realizando vahos de agua hervida con eucaliptos, ingesta de abundantes líquidos, descanso adecuado, si es fumador dejar de fumar esos días, toma de antitérmicos a dosis adecuadas si hay fiebre…

Asimismo, es de interés extremar las medidas higiénicas habituales (lavados de mano, uso de pañuelos desechables…). Recordar que taparse la nariz y la boca al estornudar y/o toser evita la transmisión de la enfermedad a las personas que rodean al enfermo.

Asimismo es aconsejable evitar los locales cerrados donde pueda haber enfermos con gripe ya que se favorece su transmisión. Otra medida para evitar difundir esta enfermedad es lavarse con frecuencia las manos sobre todo después de haber estado en contacto con algún enfermo

En tres cuatro días el cuadro suele mejorar mucho. Si hay mucho dolor de garganta durante tiempo, debe acudir a su médico para que le examine la garganta para descartar amigdalitis, que puede requerir antibióticos.

Otras situaciones que le deben llevar a consultar al médico son: aparición de dificultad respiratoria, dolor torácico al respirar, alteración del comportamiento, fiebre elevada que no disminuye a pesar del tratamiento antitérmico y aparición de esputos verdosos o con sangre.

No hay ningún medicamento que cure la gripe, de modo que el único tratamiento posible se reduce a las medidas generales para aliviar los síntomas.

Es necesario recordar que al ser un proceso vírico no es eficaz el tratamiento con antibióticos, pudiendo dar lugar, en cambio, a resistencias bacterianas. Los antibióticos sólo se deben administrar bajo estricta prescripción médica y para tratar o prevenir las complicaciones, en personas cuyo estado de salud previo así lo aconseje.

En las embarazadas, conviene que no se contagien ya que si durante el parto se está con gripe, la dificultad de este aumentará por minar el proceso infeccioso las defensas de la madre y su capacidad de resistencia.
Por ello deben tomarse medidas preventivas, como no dormir en la misma habitación que un enfermo, no atenderle personalmente, ventilar bien la habitación donde duerma el enfermo, procurar no establecer un contacto muy directo, y que al toser se tape la boca con un pañuelo para evitar la diseminación del virus por las gotitas exhaladas con la tos.

Con la vacuna se intenta minimizar el impacto del epidemia y proteger a los enfermos crónicos en los cuales la gripe podría llegar a ser mortal.

Por ello las indicaciones generales de la vacunación son:

o Mayores de 65 años.
o Residentes en instituciones cerradas (geriátricos, hospitales…).
o Enfermos crónicos: EPOC, cardiópatas, nefrópatas, en enfermos con las defensas disminuidas, diabéticos…
o Trabajadores sanitarios.
o Familiares de grupos de riesgo.

Dado que los virus de la gripe cambian a menudo, la vacuna desde ponerse anualmente con las cepas recomendadas por la OMS.

Puede ser que un año el virus que produzca la epidemia no coincida con el contemplado por la vacuna lo que haría que está fuera inefectiva, aunque siempre tiene cierto grado de cobertura.

La mayoría de la gente no presenta efectos secundarios por la vacuna.
A veces aparece un ligero dolor en el sitio de la inyección o un poco de fiebre durante algunos días.

Como en todos los casos de toma de medicamentos y vacunas, hay una remota posibilidad de que aparezcan reacciones alérgicas. Las posibilidades son mayores en alérgicos a proteínas del huevo, que no deben ponerse la vacuna. Una reacción más frecuente suele ser un cuadro pseudogripal unos días después de su administración.

Tampoco debe ponerse la vacuna cuando se está con un proceso infeccioso actual. Se debe esperar un par de semanas a la vacunación.
La vacunación se suele realizar durante los meses de octubre y noviembre.

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