La sonrisa: Tratamientos para mejorar su aspecto

Consejos de salud

La sonrisa es uno de los rangos distintivos más importantes de las personas. Los cánones de belleza actuales nos hablan de la importancia de tener una sonrisa con los dientes blancos y perfectamente alineados.

Pero el paso del tiempo va desmejorando nuestra dentadura. Las caries, los desgastes, las roturas o el abuso de sustancias como el tabaco provocan que nuestra sonrisa sea cada vez menos bonita y natural.

Es tal la importancia que le damos a la sonrisa hoy en día que incluso existe el “Día Mundial de la Sonrisa” que se celebra cada año el primer viernes de octubre. El objetivo es sonreir para fomentar la alegría y las buenas obras y que, al menos por un día, seamos amables con todo el mundo.

Por ello, cada vez más usuarios demandan técnicas dentales que les permitan mejorar el aspecto de su sonrisa para ofrecer una imagen de sí mismos más agradable y amable.

Según la doctora Nadia Sarmini Fernández, especialista en estética dental y directora de la Clínica Dental Bernabeu “cada vez son más las personas que acuden a la consulta buscando cambiar el aspecto de su sonrisa”

El primer factor a tener en cuenta es que al mostrar nuestra mejor sonrisa los dientes aparezcan sanos y sin manchas. Para ello, se pueden utilizar pasta de dientes blanqueadora en el en cepillado habitual. Si el problema es más grave pueden utilizarse técnicas de blanqueamiento dental en las consultas de los dentistas.

Estás técnicas que utilizan agentes blanqueadores, como el peróxido de carbamida o de hidrógeno consiguen aclarar el color de los dientes al descomponer los compuestos orgánicos que están atrapados en el interior del esmalte de los dientes.

La decoloración de los dientes y que por tanto presenten un aspecto menos brillante se debe principalmente a tres motivos:

  • Factores externos: Principalmente a bebidas como el café, el vino, la coca-cola, el té y por supuesto el más importante que es el hábito de fumar.
  • Factores internos: Las caries, el sarro o determinadas enfermedades dentales pueden provocar que los dientes adquieran un color marrón. También el uso de determinados antibióticos como la tetraciclina.
  • La edad: Con la edad la dentina adopta un color más amarillento y el esmalte que cubre los dientes se hace más delgado.

Cuando los problemas estéticos son más graves y afectan a la forma, la posición o al aspecto de los dientes y no únicamente a su coloración se suelen utilizar las carillas dentales.

Las carillas estéticas son finas láminas, de aproximadamente 0.3 a 1 mm., que se colocan en la parte externa y visible de los dientes para mejorar la apariencia de los mismos. Los motivos para su utilización son muy diversos.

  • Disimular fracturas dentales
  • Disimular los espacios entre dientes dando a las piezas dentales apariencia de tener un mayor tamaño
  • Corregir problemas estéticos de decoloración de los

Existen diferentes tipos de carillas dentales. Las más comunes son:

  • Carillas de porcelana

Se necesita realizar un estudio previo para su colocación ya que requieren un tallado del diente antes de colocarlas. Los resultados son muy duraderos (entre 15 y 20 años) y el mantenimiento requerido es bastante bajo. Además, suelen integrarse de forma muy eficiente consiguiendo una sonrisa muy natural. Están indicados para los casos en que haya que solucionar problemas importantes (decoloración profunda, astillado de dientes, dientes mal colocados, etc.) pero su mayor problema es que el precio suele ser elevado en comparación con otras técnicas.

  • Carillas de composite

Se realizan con un material muy similar al que se usa para realizar los empastes. Son muy fáciles de colocar y reparar y son apropiadas para problemas estéticos menores. Son más económicas que las de porcelana pero su duración en el tiempo es menor (5 años aproximadamente) y requieren mayor mantenimiento.

Los dos tipos de tratamientos tienen el mismo objetivo final que es mejorar la estética de la sonrisa. Cada uno tiene sus particularidades, de modo que es conveniente que sea nuestro  dentista el que nos informe de qué tipo de carilla es más adecuada a nuestra situación, nuestra salud y a los resultados que esperamos obtener y a partir de ahí tomar la decisión oportuna.

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