Fiebre en niños; ¿cuando es un problema?

Consejos de salud

La aparición de fiebre en un niño, sin otros síntomas asociados, en principio no debe ser una alarma que nos haga salir corriendo a un hospital donde haya urgencias pediátricas para que examinen al niño.

Eso no quiere decir que no tengamos que estar atentos por si el caso revistiera más gravedad que un simple virus catarral.

Para discernir la gravedad, debemos hacernos unas simples preguntas.

La primera pregunta es; ¿el niño a pesar de la fiebre se encuentra bien, es decir, juega, come y se relaciona con su familia?. Si la respuesta es afirmativa no es esperable una infección grave.

La segunda es, ¿como se comporta la fiebre a las medidas antitérmicas correctas, como ingesta adecuada de agua, toma de antitérmicos a dosis correctas y compresas de agua fresca sobre la frente?. Si responde parcialmente, es decir la fiebre baja con estas medidas, también orienta a banalidad, si no responde en absoluto puede ser mas preocupante.

Finalmente, ¿que síntomas asociados tiene?, según cuales sean orientarán al origen de la fiebre y por tanto su posible gravedad, ya que no es lo mismo fiebre con tos seca y buen estado general, que fiebre con diarrea profusa, dolor abdominal y vómitos (evidentemente de mayor gravedad).

En la actualidad se considera que la fiebre es probablemente un mecanismo de defensa contra la enfermedad que la produce. Por ello no se considera necesario tratarla salvo si supera los 38,5 o los 39 grados centígrados. Si la temperatura es inferior se deben mantener en observación por su familia en un ambiente con una temperatura agradable y con ropa ligera para que estén cómodos, ya que excesiva ropa contribuye a elevar la temperatura al no poder disipar el calor corporal que tienen de por sí.

El tratamiento habitual es:

o No ponerle excesiva ropa, que esté cómodo pero no sude.

o Administrarle paracetamol cada 6-8 horas, a las dosis especificadas para su peso, siempre que la temperatura supere los 38º c.

o Darle abundante líquidos, dejarle comer lo que le apetezca, sin forzarle.

o Si el niño tuviera fiebre que no disminuye con facilidad al administrar antitérmicos, o rechazara el alimento, o tuviera tendencia al sueño o escasa relación con su familia (triste, sin prestar atención, tendencia al lloro…), o refiriera síntomas alarmantes como dolor de cabeza, vómitos, dolor de nuca, aparición de pequeños puntos rojos por el cuerpo… entonces si deberá ser evaluado con rapidez por su Pediatra, y si no es posible esta consulta urgente, entonces si deben llevarle a un centro con Urgencias de Pediatría.

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