Otitis media de repetición en niños

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Oido
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Pregunta: ¿Es cierto que con el crecimiento los niños dejan de tener otitis de repetición?, ya que tengo miedo que mi hijo de 1 año se quede sordo.

Respuesta: Una consulta frecuente es cuando los niños pequeños presentan frecuentes cuadros de otitis, y los Pediatras no les dan tanta importancia como los padres.
La razón es que hasta los 3-4 años de edad hay tres situaciones que favorecen esta situación, y que luego mejoran: una inmadurez relativa de su sistema inmunológico que favorece las infecciones, una mayor angulación de la trompa de Eustaquio (responsable de drenar las secreciones del oído medio hacia la faringe), y la presencia de vegetaciones (adenoides). Estas adenoides impiden el desagüe de las secreciones por la trompa de Eustaquio a la faringe. Cuando las adenoides se infectan (por ej. por un simple virus), y aumentan de tamaño, impiden el drenaje y se favorece que haya infecciones del oído medio del niños, lo que le causa dolor, fiebre y disminución de la audición.
Cuando el niño crece, estos tres factores se corrigen por si solos.

Este tipo de otitis se denomina otitis media mucosa (si predomina el moco) u otitis media serosa (si hay más líquido que moco).

Se diagnostica mediante la historia clínica, en la que los padres contestarán a una serie de preguntas sobre respuestas del niño a su voz, los ruidos, etc… que nos indicarán si están presentes las respuestas teóricas esperadas para su edad, además se explorarán los oídos y se  realizará una impedanciometría o timpanometría, para ver si el tímpano se mueve o por el contrario está fijo por las secreciones o el aumento de presión en el oído medio.
Además, si es necesario, se realiza una medición de la percepción sonora del niño, si es mayor mediante una audiometría o, si es un niño de meses, mediante la medición de unos potenciales evocados acústicos.

La preocupación mayor que produce esta situación es que las frecuentes infecciones y problemas de oído, provoquen una disminución de la audición del niño, y esto pueda retrasar su aprendizaje, sobre todo si son niños entre los 6 meses los 2 años, ya que en este periodo se produce el aprendizaje del lenguaje, y si el cerebro no recibe los estímulos auditivos necesarios, puede atrofiarse esta función y luego ser dificilmente recuperable.

Aunque suele afectar a un gran número de niños, solo entre el 10-30 % sufrirán este problema de forma crónica, presentando líquido en el oído medio persistentemente (aunque no haya signos de infección) e interfiriendo con su audición.

La evolución natural es hacia la curación espontánea en semanas o meses, y una mejoría clara con la edad, siendo por ello discutido las maniobras agresivas como la colocación de drenajes timpánicos y la extirpación de las adenoides.

Para su tratamiento, además de tratar el episodio agudo con antibióticos, antimucolíticos, y en algunos casos corticoides como antinflamatorio, puede ser necesaria una miringotomía (perforación artificial del tímpano) para aspirar el líquido e insertar un drenaje timpánico que permita la ventilación del oído medio y reducir temporalmente la obstrucción de la trompa.
En algunos casos también puede ser necesaria la adenoidectomía para eliminar ese obstáculo al drenaje de la trompa.

Tanto la decisión de colocar unos drenajes timpánicos, como la de eliminar las vegetaciones, debe ser una indicación individualizada existiendo gran controversia, con especialistas a favor y en contra de estas intervenciones, ya que aunque no son intervenciones de gran importancia no están exentas de fracasos y complicaciones.
El fracaso más habitual es que el cuadro recidive tras la retirada de los drenajes.
Como complicaciones, por ej. en el caso de los drenajes, pueden fracasar porque se obstruyan, porque el organismo los expulse, o puede suceder que tras su extracción el tímpano no se cierre espontáneamente como sucede la mayoría de las veces.
También pueden producirse calcificaciones en el tímpano que interfieran con su función.

Aunque cada caso es diferente, se suelen poner los drenajes timpánicos si hay líquido en el oído durante más de tres meses, o si el tímpano está deprimido e inmóvil, si existen tres o más episodios de otitis en 6 meses, o cuando se demuestra que hay retraso en el aprendizaje o una pérdida de audición importante.
Respecto a la adenoidectomía, se suele indicar cuando produce respiración bucal, ronquidos nocturnos y catarros frecuentes asociados a las otitis.

Como prevención, se aconseja lo siguiente:
Evitar fumar delante del niño y en su domicilio.
Intentar que no use excesivamente el chupete.
Darle lactancia materna para reforzar su inmunidad.
Evitar el frío directo en los oídos (los episodios son más frecuentes en invierno)
No llevarle a guarderías si presenta otitis frecuentes.
Para algunos Pediatras, no existe suficiente evidencia científica para recomendar la
vacunación antineumocócica para la prevención de las otitis, aunque otros la apoyan.

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