Fimosis

Cirugía y procedimientos, Enf. y cuidados de los niños

La fimosis es una situación clínica en la que el prepucio (piel que recubre la cabeza del pene o glande) es incapaz de retirarse totalmente de esta, y a menudo, produce un añillo de constricción sobre ella.

Si se fuerza la situación, al ceder la piel, el anillo comprime fuertemente el surco que está debajo justo de la cabeza (surco balano-prepucial), impidiendo la circulación de la sangre, y cursando con un edema progresivo de la cabeza del pene. Si esta situación no se resuelve, pueden llegar a presentarse lesiones irreversibles del pene.

Esta situación recibe el nombre de parafimosis y requiere una solución quirúrgica urgente.

También pueden presentarse situaciones de parafimosis en pacientes que no presentan dificultad para retirar la piel de la cabeza del pene ni anillos de constricción, pero en la que una situación determinada (por ej. un traumatismo) aumenta mucho el tamaño de la cabeza del pene y esa piel no distensible actúa de anillo.

En la mayor parte de los casos, la incapacidad para descubrir la cabeza del pene es transitoria (se considera normal o “fisiológica” hasta los dos años de edad), y con la edad cede progresivamente.

Por ello, en las en las que no está clara que evolución tendrán se suele esperar al crecimiento para ver si se da esta mejoría espontánea.

En los casos en los que esté claro que no van a mejorar con la edad, la intervención no se suele realizar hasta que el niño haya cumplido los 4 años.

Si no se interviene dará lugar a episodios de dolor a la erección, infecciones de esa zona (llamadas balanopostitis), infecciones de orina…

En los niños que presentan una fimosis y se ha decidido un tratamiento conservador, este suele comenzar con un tratamiento de ejercicios de manipulación suave (a partir de los 3 años, antes no es conveniente), intentando acostumbrar a la piel a retraerse. En ningún caso se debe hacer de forma violenta, ya que además del dolor y posibles complicaciones (como el sangrado) se puede llegar a producir una parafimosis al forzar la situación.

Se acompaña esta manipulación del uso de cremas que contienen corticoides de baja potencia, siendo efectivo aproximadamente en el 75 % de los casos.

El corticoide se aplica dos veces al día, en toda la piel del prepucio y glande, durante periodos de una semana sin que en este tiempo se hagan retracciones.

A partir del 7º día, solo se aplica una vez al día y se comienza con suaves intentos de retirada de la piel. No se debe causar dolor, y no debe intentar conseguir la retracción total en esta fase (no olvidar recolocar de nuevo el prepucio en su posición y no mantenerlo retraído todo el rato).
Se sigue así hasta conseguir el éxito de retirada total, o un máximo de 6 semanas, en las que se considera ya un fracaso si no se ha conseguido, y se debe considerar la opción quirúrgica.

Deja un comentario