La alopecia o caída del cabello, un problema con solución

Medicina estética

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La alopecia es un problema común que afecta tanto a hombres como a mujeres y que suelen tener un gran impacto visual en nuestra imagen

La alopecia es el término médico que se utiliza para describir la pérdida de pelo. De forma más coloquial se suele hablar de calvicie. Aunque suele tener un origen genético influyen muchos factores. La alopecia puede afectar al cuero cabelludo o a otras zonas de la piel dónde existe pelo, tales como las axilas, barba, cejas, etc.
Existen diversos tipos de alopecia. Las más comunes son:

  • Calvicie común o androgenética, que afecta en su mayor parte a los hombres con una afección inicial en la parte frontal, que se conoce como entradas y una posterior afección de la parte central de la cabeza conocida como coronilla. Se calcula que lo sufren un 55% de los hombres y un 10% de las mujeres a los 50 años.
  • Alopecia areata, que en muchos casos solo afecta a un punto determinado, pero cabe la posibilidad de que se extienda por toda la cabeza. Suele relacionarse con situaciones de estrés.
  • Alopecia difusa, que tiene un carácter reversible y puede estar relacionada con trastornos alimenticios, infecciones o la tiroides.

La alopecia tiene mayor incidencia en hombres, los cuáles suelen empezar a sufrir sus efectos a partir de los 21 años y existe una predisposición hereditaria. Según un estudio genético realizado por Svenson el 60% de la población de más de 18 años tiene alta predisposición a padecer alopecia pudiendo sufrirlo casi 9 de cada 10 hombres.

El cabello tiene un ciclo capilar  que constantemente se va renovando. Dependiendo de las diferentes zonas del cuerpo el pelo se renuevan de forma diferente. El ciclo capilar se compone de tres etapas: la fase de crecimiento, la fase de transición y la fase de reposo. La etapa más importante es la fase de crecimiento dónde el pelo nace, el folículo esta sano y sus células tienen una actividad permanente. Posteriormente en la fase de transición el pelo deja de crecer para finalizar en la fase de reposo dónde el folículo descansa y el pelo comienza a caerse.

Existen numerosas causas que pueden provocar la pérdida de cabello; a veces pueden deberse a una situación de estrés y producir una caída repentina del cabello de forma temporal. Otra posible causa puede ser debida a infecciones, problemas hormonales, como en el caso de las embarazadas, o por la ingesta de determinados medicamentos.

La quimioterapia para casos de cáncer puede provocar también la pérdida de cabello, ya que el tratamiento afecta a todas las células del cuerpo, no solo a las cancerosas, aunque posteriormente las células sanas serán capaces de recuperar el cabello perdido.

Soluciones estéticas y farmacológicas

Existen algunos medicamentos que pueden frenar los efectos de la calvicie en determinadas situaciones. El Ketoconazol en forma de champú que se utiliza para frenar la aparición de la caspa tiene propiedades útiles para estimular el crecimiento del cabello La Finasterida es un medicamento que frena la hormona masculina del cuero cabelludo que detiene el crecimiento del cabello. Se usa sólo en hombres.

El Minoxidil aplicado en las zonas afectadas también fomenta el crecimiento natural del cabello aunque hoy en día aún se desconoce cómo este fármaco estimula el crecimiento capilar

Además de los métodos farmacológicos existen otras soluciones para paliar los efectos estéticos de la calvicie. Uno de los métodos resolutivos sin cirugía más eficaces es la prótesis capilar para hombre o mujer, que consiste en una malla de hilo transpirable en la cual se implanta cabello natural. La efectividad de la técnica empleada consigue recuperar volumen al cabello con un efecto natural.
Otros métodos estéticos para tratar la pérdida de pelo son:

  • El tratamiento capilar con láser que consigue un efecto vasodilatador favoreciendo el riego sanguíneo y el crecimiento de cabello.
  • La técnica de transplante capilar, una de las más avanzadas hasta el momento, que consiste en extraer los folículos de la zona donante de manera individual y trasladarlos a la zona de calva, sin dejar marcas ni cicatrices.

Aunque su uso es menos extendido hoy en día, cabe mencionar que el uso de las pelucas, más comúnmente conocidos como “peluquines”, puede ser una también solución. En la actualidad han mejorado mucho comparándolos con sus predecesores, aunque muchas personas son reacias a utilizarlas por la apariencia del cabello y buscan métodos más modernos.

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