Picor anal

Cirugía y procedimientos, Consejos de salud, Enf. del aparato digestivo

El prurito, o picor anal, es uno de los síntomas más frecuentes, y puede condicionar una pérdida de la calidad de vida sin somos capaces de controlarlo.

El picor anal suele convertirse en un cículo vicioso, ya que cuanto más nos rascamos, más nos pica, sobre todo a la noche, cuando nos vamos a la cama.

El picor en la región anal tiene varios orígenes.
El más común es que exista algún tipo de anomalía en el cierre del ano
que condiciona un pequeño escape de material fecal o bien que se produzca una secreción de las glándulas del margen de la piel perianal.
Esto irrita dicha región y motiva una sensación de desasosiego y picazón que llevan al rascado.
Con las uñas, al rascar se producen pequeñas escoriaciones o heridas que se pueden sobreinfectar y que a menudo producen más picor.
Este hecho es más común por las noches cuando uno se va a la cama es allí cuando más desasosiego y nerviosismo suele producir.

Las causas que pueden motivar esta secreción son muy diversas, entre ellas tenemos las características de las heces sobre todo las derivadas de picantes o especias fuertes, el tipo constitucional y anatómico, el trabajo y el sudor, el uso de determinados jabones o toallitas que producen sensibilización o incluso pomadas, problemas de hemorroides, fístulas, fisuras anales incluso hay un tipo de picor que se denomina psicógeno, porque no encontramos ninguna causa cuando se explora la región anal.

De cualquier forma hay una serie de medidas que pueden ir bien, pero se debe valorar acudir a un Cirujano General y del Aparato Digestivo para que nos explore y nos indique lo mejor para nuestro caso concreto.

De forma general, se debe cuidar mucho la alimentación, bebiendo al menos 8 vasos de agua y tomando mucha fibra, fruta y verduras, sobre todo si se es estreñido, añadiendo además aceite de oliva virgen y panes integrales y todos aquellos productos que lleven fibra como yogures con trozos de fresa o añadir mermeladas o frutas a los lácteos .

En segundo lugar y muy importante es no utilizar papel higiénico.
Cada vez que se va al servicio, se lava con agua templada en el bidet o en la ducha utilizando una esponja y se seca con una toalla de felpa expresamente para ese uso sin raspar.
Hacerlo siempre tras realizar la deposición y antes de irse a la cama.
A veces puede ser de utilidad el uso de polvos de talco o similar si se produce una excesiva sudoración.

Luego en dependencia del problema que se diagnostique se pueden utilizar diferentes fármacos, pomadas o preparados.

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