Hepatitis B; ¿debo vacunarme para prevenir su infección?

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La hepatitis B es una enfermedad infecciosa producida por el virus de la hepatitis B (VHB), y produce un cuadro de hepatitis aguda.
Esta enfermedad puede curar totalmente, quedar como portador asintomático, o evolucionar hacia la cronicidad (aproximadamente un 10 % de los que la padecen), que es un riesgo para desarrollar posteriormente cirrosis y cáncer hepático.
El problema es que la infección puede manifestarse como un cuadro menor y que no se reconozca como hepatitis, y el enfermo quedar como portador de la misma sin que el lo sepa, por lo que transmitirá la enfermedad (hay cerca de 300 millones de portadores en el mundo, sobre todo en países subdesarrollados).

Además de evitar el contacto con sangre o fluidos corporales (semen, flujo vaginal…) de un portador de este virus, existe una vacuna eficaz contra el virus que aporta una protección contra la infección superior al 90 %, porque origina que el cuerpo produzca anticuerpos (antiHBs) contra el virus y nos proteja contra el.
Se consideran niveles adecuados de protección si los niveles de estos anticuerpos son superiores a 10 UI/ml, y suelen proporcionar protección por más de 10 años.
La protección es más duradera si la vacuna se ha recibido durante la niñez.

Las personas a las que se recomienda que se vacunen para prevenir la transmisión del VHB son:
§ Trabajadores sanitarios, en riesgo de contacto con fluidos corporales frecuentemente, o con riesgo de pinchazos accidentales.
§ Los enfermos que puede recibir transfusiones con frecuencia (por ej. los hemofílicos), o están en hemodiálisis o son transplantados.
§ Los familiares de portadores de la enfermedad.
§ Recién nacidos de portadoras del VHB (deben recibir la primera dosis nada más nacer, además de una inmunoglobulina anti B que le proteja hasta que la vacuna induzca la producción de anticuerpos).
§ Adolescentes que no la hayan recibido en su calendario vacunal.
§ Los adictos a drogas por vía parenteral.
§ Personas que viven en áreas con una alta tasa de esta enfermedad.
§ Personas promiscuas sexualmente, aunque el preservativo protege contra la infección.

Dado lo extenso de la población de riesgo, y lo difícil de realizar la detección de portadores asintomáticos, esta vacuna suele estar incluida en el calendario vacunal infantil (3 dosis con diferentes pautas según un sistema de salud a otro sin que afecte a su eficacia), con una dosis de recuerdo habitual a los 13 años.

Su administración se realiza mediante inyección intramuscular, y no tiene apenas efectos secundarios. En carca del 10 al 20 % aparecen enrojecimiento y dolor local, y en algunos casos con fiebre acompañante. En otros casos más raros, da un cuadro similar a la gripe. Todos ellos desaparecen en una par de días.
En casos excepcionales puede darse una reacción alérgica a sus componentes.
Ha existido cierta polémica sobre si la vacunación contra la hepatitis B podía aumentar el riesgo de sufrir esclerosis múltiple, pero los estudios destinados a demostrar esta asociación lo descartan.

Como otras vacunas, no debe administrarse si el paciente padece un proceso infeccioso activo en el momento de ir a vacunarse, debiendo aplazarse la vacunación un par de semanas tras recuperarse de la infección.
No existe problema para administrarla durante el embarazo.

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