Esteatosis hepática o hígado graso

Enf. del aparato digestivo, Obesidad

La esteatosis hepática o hígado graso, técnicamente es un deposito de grasa en el hígado, que en muchos casos pasa desapercibido, y que hasta ahora se creía era debida exclusivamente al consumo excesivo de alcohol y se pensaba que no tenía importancia a posteriori (siempre que se dejara de beber), pero en estudios recientes se ha visto que no parece ser del todo así.

Se ha comprobado que la esteatosis hepática es mucho más frecuente de lo que se pensaba en pacientes no bebedores, ya que en estudios recientes se ha llegado a encontrar hasta en el 80 % de las personas obesas. Además ahora es un proceso de moda ya que parece estar asociado al síndrome metabólico (cuyas manifestaciones incluyen la diabetes, la hipertensión arterial, y la hipertrigliceridemia, y que afecta a un 20-30% de la población adulta de los países desarrollados produciendo en ellos un mayor número de problemas cardiovasculares).

En estos países, el hígado graso no alcohólico afecta a un 15% de la población y parece estar asociado a este síndrome metabólico. Excluyendo al alcohol, la obesidad y la diabetes son los dos factores de riesgo más importantes para padecer hígado graso.

El diagnóstico de hígado graso no alcohólico excluye por definición que exista ingesta abusiva de alcohol como responsable del mismo.

En la gran mayoría de casos, el hígado graso no alcohólico no evoluciona a lesiones hepáticas más graves, como son la esteatohepatitis, en la que la grasa se acompaña de inflamación, y la cirrosis, pero se ha visto que en algunos casos si lo hace.

El hígado graso no alcohólico también puede asociarse a la toma de algunos medicamentos, como son; la amiodarona, los corticosteroides, o los inhibidores de la proteasa utilizados en pacientes infectados por VIH, y paradójicamente también a situaciones en las que hay una pérdida acelerada de peso por regímenes dietéticos o cirugía de la obesidad.

El tratamiento de este problema es suprimir las causas que lo producen; alcohol, fármacos, obesidad… y vigilar que el hígado regrese a su situación normal..

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