Diarrea severa o gastroenteritis aguda; ¿que hacer si la sufro?

Enf. del aparato digestivo, Enfermedades infecciosas

La gastroenteritis es una inflamación aguda del estómago y/o del intestino debida generalmente a toxinas alimentarias o a infecciones, bien víricas o bacterianas.

Los síntomas consisten en nauseas, vómitos y diarrea, pudiendo en ocasiones aparecer fiebre elevada. Suele curar sin tratamiento ella sola (se denomina curso autolimitado), pero si no se consigue controlar el cuadro y proceder a una rehidratación adecuada, puede llegar a causar la muerte.

En los países occidentales, es excepcional que cause problemas graves, excepto en niños (suele cursar en brotes por un virus; el rotavirus y las repercusiones son mayores, al implicar una mayor probabilidad de deshidratación rápida al asociarse la suspensión de la nutrición), ancianos (en sujetos con edad avanzada, son frecuentes las alteraciones de la motilidad intestinal y la aclorhidria gástrica, circunstancias que favorecen las infecciones intestinales) o enfermos con enfermedades crónicas.

Aunque la edad avanzada no es por sí misma un factor de riesgo, se asocia con enfermedades más severas de base, la estancia en residencias, el mayor uso de medicamentos, y favorece que el intestino reaccione con otras complicaciones que no se dan en enfermos más jóvenes (por ej. la isquemia mesentérica o trastorno de la circulación a nivel de los vasos sanguíneos intestinales).

Estos tres grupos tienen menor capacidad de defenderse de la deshidratación y deben ser especialmente vigilados durante la evolución de la gastroenteritis.

La gastroenteritis aguda puede presentarse también en brotes durante una boda o comida familiar.

En países subdesarrollados en los que se puede beber agua contaminada por no estar debidamente canalizada y depurada, puede dar brotes severos que afectan a cientos de personas, con una mortalidad elevada.

Otro cuadro típico es la denominada “diarrea del viajero”, en la cual, una persona llega a un país y está en contacto con gérmenes desconocidos para él, que a la población local no le afectan. Suele producirse una diarrea pasajera, que por lo general es leve. Aparece a los 2 o 3 días de la llegada del viajero. Sin tratamiento suele tener una duración menor de una semana, y aunque produce nauseas y vómitos, con dolor abdominal, no suele producir fiebre. En algunos casos persiste 1 semana y es excepcional que dure más de 1 mes. Las medidas preventivas se basan en el aforismo “hiérvelo, cocínalo, pélalo o no lo comas“, y las precauciones se deben tener no solo con el agua, sino con el lavado de las frutas con agua local, el consumo de bebidas con hielo local, los helados… Para evitar problemas se debe consumir sólo agua embotellada, y evitar comer alimentos crudos o lavados con agua local.

El tratamiento básico consiste en evitar la deshidratación mediante la ingesta de líquidos abundantes a demanda, principalmente de una solución casera que contiene todos los requerimientos necesarios: 1 litro de agua con 2 cucharadas soperas de azúcar, una cucharadita de café de sal, otra cucharadita de café de bicarbonato y el zumo de un limón.
Existen también preparados comerciales para echar directamente en el agua de venta en farmacias.
Se recomienda la toma de esta solución durante uno o dos días y posteriormente comenzar con una dieta astringente en la que hay que evitar la ingesta de: café, alcohol, bebidas gaseosas, frutas a excepción de la manzana rallada, leche, comidas ricas en grasas, legumbres, cereales con fibra, verduras crudas o cocidas, picantes y salsas. Es permitido comer pan, pasta, yogur, arroz, zanahorias, carne y pescado cocidos o a la plancha, tapioca, manzana rallada y agua.
Si presenta mas de 10 deposiciones/día, debe seguir inicialmente una dieta consistente en líquidos azucarados, incluyendo infusiones de manzanilla y té. En algunas personas es muy efectiva la coca-cola, asegurándose de quitar parcialmente su gas batiéndola con una cucharilla.
Aunque esta dieta líquida hará que aumenten sus deposiciones, evitará la deshidratación.
A las 24 horas se debe comenzar con dieta seca: nada de grasas, arroz blanco cocido, pescado cocido, carnes a la plancha, etc… Según vaya mejorando podrá retomar la dieta normal.

En caso de vómitos es conveniente añadir un jarabe antiemético con metoclopramida, y si hay fiebre o dolor abdominal un analgésico antitérmico como el paracetamol.

No se recomienda el uso de fármacos para cortar la diarrea (el más conocido es el Fortasec) ya que pueden prolongar la infección al no eliminarse los gérmenes con la diarrea, y causar complicaciones si estos se absorben a la sangre.

El uso de antibióticos sólo se recomienda en pacientes con una enfermedad de base que pone en peligro al paciente al disminuir sus defensas naturales (diabetes, enfermedad cardiaca, hepática, renal, cáncer, inmunosupresión…) y ancianos y siempre bajo estricto control médico, previa recogida de una muestra de heces para proceder a un cultivo de las mismas para intentar saber cual es el germen que pueda estar causando la diarrea.

En los casos severos debe utilizarse la vía parenteral (intravenosa) para la reposición de líquidos, como cuando hay vómitos constantes.
Así se deja en reposo el tubo digestivo y mejora el cuadro más rápidamente, además ce controlar la posible deshidratación.
Una gran mayoría de casos, tras rehidratación parenteral en 6-12 h pueden ser dados de alta, si toleran la rehidratación oral y no tienen otros factores de gravedad añadidos.

En general se procederá al ingreso hospitalario si la diarrea infecciosa reúne los criterios de gravedad ya desde su comienzo, o bien si persiste la situación de riesgo tras observar la evolución durante unas horas, o hay situaciones personales del paciente que o lo aconsejen

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